Este fin de semana Mágico Mamuso, Blat is Blat, Keko Ponte es la SGAE y yo nos hemos líado la manta a la cabeza y hemos participado en el Rails Rumble: un “concurso” que consiste en desarrollar desde cero una aplicación Rails con un equipo de máximo 4 personas durante 48 horas. Sirva este post como un breve relato de lo sucedido…

Érase una vez…

Hace unas semanas me crucé con la convocatoria del Rails Rumble y pensé que sería una estupenda ocasión para desencallar una idea que había tenido hace tiempo y que primero con Porras, y luego con Mamuso, no terminábamos de materializar. Así que se lo propuse a él y a Blat y aceptaron (¿alguna vez dicen no?).

La idea es simple: un sitio en el que puedas describir a tus amigos, y en el que ellos te describen a tí, para tener descripciones colectivas de personas. Podrás ver qué piensan de tí tus amigos, qué piensan sobre una determinada persona… y en el futuro queremos explotar los datos en plan: “la gente joven en tal sitio es de tal manera”. No es más que un pequeño experimento… En el site tenéis una descripción más completa (de momento solo en inglés, aunque ya vendrá en castellano).

Un día que volvía del trabajo en metro con Keko, mientras se lo estaba contando pensé, anda, pues nos vendría bien un diseñador. De esta forma fue como el equipo de Taguéame entró en la estación de Estrecho sin diseñador y salió en la Tirso de Molina con diseñador.

Hablando con Keko además surgió una idea interesante: para incentivar que la gente use el sistema, si te taguean, tu también tienes que taguear antes de poder ver los tags que te han puesto. Así, si te taguean y no tienes “créditos” tienes que taguear antes de poder ver lo que te han puesto a tí. Un mercado del tagueo donde las descripciones van y vienen.

El viernes pasado, el día antes del comienzo del concurso, nos reunimos en el Muñoz y con el ya clásico arroz a la cubana de los viernes (¿es posible que haya un plato tan básico y tan rico?) hablamos un poco de lo que íbamos a hacer y como repartirnos el trabajo.

Tomamos la KekoCueva como cuartel general y allí nos plantamos el sábado por la mañana, ya casi a mediodía… es decir una vez consumido casi un 25% del tiempo disponible para el concurso. Así de chulos somos :)

Decidimos limitar al máximo lo que queríamos hacer porque no queríamos pegarnos la paliza. Simplemente pasar un buen rato y hacer algo que funcionase bien. Así que nos limitamos desde el principio a 3 pantallas: la página de usuario, donde le podrías taguear; la página de un tag, donde podrías ver quien había utilizado ese tag para esa persona; y la home, donde pusimos los últimos registrados, los últimos tagueos, y un resumen de los tags más utilizados (de propina nos salió una más de las planificadas, la página general de tag).

Manuel y Blat montaron la estructura básica de la aplicación, metiendo los plugins de tagueo y registro y la integración de Geo Planet (no me sé los detalles, yo solo programo en la intimidad, así que no parezca esto un menosprecio de su trabajo, ¡simplemente no lo conozco tan en detalle! :) Yo levanté un Debian en el servidor virtual en el que tenías que montar la aplicación (Linode, totalmente recomendados después de la experiencia que estamos teniendo) e instalé casi todo lo que hacía falta (el deploy lo terminó Blat eso sí). Keko mientras le daba al diseño…

Terminamos el sábado a eso de las 8 con unos cuantos trozos informes de la mini-aplicación. Al día siguiente quedamos a la misma hora. Llegamos una hora tarde… Eso si, en vez de bajar a comer como el día anterior, Keko nos deleitó con su pasta con puerros, con lo que ganamos algo de tiempo. Un poco después de la hora de la siesta (dejaré la incógnita de si la hicimos o no) de pronto la criatura tomó forma: teníamos logo y podías taguear personas.

De 6 a 8 estuvimos tagueando como locos, emocionados con los zapatos nuevos y puliendo detallitos. Y dimos por terminado el invento unas cuantas horas antes del final del plazo. A última hora del día le pusimos el tag en el GitHub e hicimos el último deploy.

Y hoy…

Apenas dos días después hay 170 registrados, 5.000 tags diferentes, y más de 10.000 tagueos. La máquina responde estupendamente, y sombreros nos podemos quitar ante Blat y Mamuso porque todo (que es poco, pero todo) funciona sin fallos, lo que hace super cómodo usar la aplicación. Y mañana, en principio, comienzan las votaciones. Ya os avisaré de dónde se vota… Porque los premios son geniales!!

Y mañana…

Tenemos muchas ideas que queremos ir añadiendo a la aplicación, para que no sea flor de un día. Pero tendremos que esperar a que acabe el concurso porque hasta entonces no podemos tocar nada. Por cierto, que esto de entregar la aplicación y no poder tocarla es una sensación nunca antes vivida y verdaderamente genial (eso porque funciona, claro… :)

¡Todo el mundo a taguear!

Ideas de taxi: historias de calles

Inauguro con este post una sección que probablemente solo llegue a tener un item en su haber, que será este mismo post en caso de que lo consiga terminar. Se trata de “ideas de taxi”, ideas que tienes en esos momentos que duran poco y en los que no puedes hacer otra cosa que tener ideas chorra. También podría llamarse “ideas de ascensor”, “ideas de ducha”, “ideas de preparando una tortilla francesa” o similar.

Sin más presentación, ni menos, la idea de taxi de hoy:

Un site cuya espina dorsal fuesen las calles de una ciudad. Cada calle tendría su página; la base sería la historia “oficial” de esa calle: de dónde viene su nombre, qué cosas pasaron allí (que normalmente tiene mucho que ver, o sea que es lo mismo), y un apartado donde cada uno pudiese mandar historias (cortas o largas, escritas o visuales) de lo que en esa calle le ha pasado.

De ahí podrían emerger comunidades de personas que “viven” (no solo fisicamente, sino emocianalmente) en esa calle, y podríamos ver el recorrido “histórico” de una persona por las diferentes calles de una ciudad. Diarios urbanos.

No tengo la más mínima idea de cómo se podría monetizar esto, fundamentalmente porque no es algo que me interese lo más mínimo. Simplemente creo que podría ser un bonito ejercicio literario-web.

Ahora es cuando digo la frase: “En el 97 se hacían cosas así, por el mero gusto de hacerlas”.