Nueva etapa

Mumumío lleva vendiendo online desde Octubre 2010. Después de 2 años y medio (2011, 2012 y lo que llevamos de 2013) de dedicación fulltime, miles de pedidos procesados, toneladas de naranjas, carne, queso, pescado, dulces, aceite… un par de pequeñas inversiones (y muchos otros cientos de cosas y experiencias), voy a dejar el día a día de Mumumío.

Mumumío continua, liderado por Isabel, con una pequeña reducción de nuestra estructura y enfocado hacia un breakeven cercano. Ha sido una decisión dificil pero varias razones nos han llevado a tomarla:

  • Hemos probado un modelo y no ha crecido todo lo necesario para que un VC lo tuviese en cuenta. Estamos contentos con lo que hemos conseguido hasta ahora: con muy poquita estructura y poquito presupuesto de marketing hemos conseguido vender cientos de miles de euros de productos, los clientes repiten, cada vez gastan más… Pero no hemos conseguido coger un ritmo lo suficientemente rápido, y después de un par de pequeñas rondas con business angels, no hemos conseguido cerrar lo que debería haber sido nuestra próxima ronda. No descartamos hacer otras rondas en el futuro si las circunstancias son propicias.
  • Si reducimos un poco la estructura, estamos muy cerca del breakeven. Sin esta nueva ronda teníamos dos opciones: apretar el acelerador y quemar todos nuestros (últimos) cartuchos, o reducir estructura y llegar al breakeven. El escenario de quemar todos los cartuchos nos parecía que tenía pocas posibilidades de prosperar (sobre todo ahora que llega el verano y las ventas bajan); así que la opción de reducir estructura y perseguir el breakeven nos parecía lo más apropiado: creceremos de forma más lenta, pero más consistente.
  • Reducción de la estructura. Marketing y tecnología son las dos áreas donde podemos y vamos a reducir. En cuanto a marketing, seguiremos invirtiendo pero solo en momentos puntuales del año (en los que sabemos que el retorno es mayor); en cuanto a tecnología, tenemos un producto maduro – siempre es ideal poder seguir mejorando, pero dado el contexto podemos reducir el número y la velocidad a la que introducimos novedades y mejoras. Dado que marketing y tecnología eran mis dos principales áreas de trabajo, el resto de Mumumío solo se verá ligeramente afectado por mi ausencia (en realidad es falso: todos aquí sabemos que sin mí dando la paliza en la oficina todo irá mucho mejor ;)
  • Futuro de Mumumío. En Mumumío hemos conseguido hasta ahora muchas cosas de las que estamos muy orgullosos; a lo largo de estos más de dos años hemos cambiado muchas cosas, grandes y pequeñas, pero seguimos creyendo en la esencia del modelo (darte acceso a comida de verdad), en el producto que ofrecemos, y la fidelidad de muchos de nuestros clientes nos lo confirman. Sabemos que hay determinados factores que frenan nuestra velocidad de crecimiento (tanto externos como internos). Mumumío continua su camino liderado por Isabel. Una vez probado el modelo sabemos que no tendremos un crecimiento explosivo, pero continuamos con un crecimiento no tan rápido pero más firme, con un producto en el que creemos y en el que nuestros clientes creen. Yo seguiré como socio, muy pendiente pero sin estar en el día a día.
  • Mis próximos pasos. Así que a partir de ahora pongo el cartel de “libre”. No tengo nada en el horizonte, ningún próximo proyecto definido. Mi intención es hacer algo que no he hecho nunca (después de haber trabajado como freelance, en una consultora, y lanzando proyectos): trabajar en una empresa grande, multinacional, en España o fuera, que haga ecommerce o producto.

Ayer volvía a casa en bici y crucé la pasarela que une la Casa de Campo con la zona de la calle Ribera del Manzanares. Según bajaba por la pasarela me crucé con unas señoras y justo pensé que bien podía ser un poquito más ancha (la pasarela, no las señoras). Y fíjate tu por dónde que según llego abajo veo un bonito cartel que me indica que mis deseos son órdenes: acaban de empezar a hacer una nueva pasarela.

¿Y cuánto cuesta hacer una pasarela por encima de una autopista? ¿100.000 euros? ¿200.000? ¿500.000? Parece que algo más:

Si amigos, nada más y nada menos que 3 millones y medio de euros.

Esto es economía sostenible y lo demás son tonterías.

PS. Buscando por las interwebs he visto que parece que no se trata solo de la pasarela, si no también de un trozo de carril bici que se extiende unos cientos de metros, pero no mucho más. En la web del Ayto. no he podido (o sabido) ampliar información, solo he visto la notificación de la licitación de la obra (que contiene la misma información que el cartel expuesto a pie de obra).

Te ofrecen un formulario para “contactar con ellos“; les he escrito preguntando detalles acerca del abultadísimo presupuesto de la obra. Cuando me contesten actualizo.

La suerte, para quien se la trabaja

Madrid, martes 22 de junio, diez menos cuarto de la mañana. Cojo un taxi. El taxista me saluda lamentándose de que desde las 8 de la mañana sólo ha ganado 5 euros. Una señora mayor que iba al ambulatorio. Dice que esto cada día está peor. Que todas las paradas de taxis llenas a las 9. Que la actividad ha bajado mucho pero cada vez hay mas coches en la calle. La verdad tiene que ser duro currar 12 horas al dia sin saber qué vas a sacar exactamente.

Nos acercamos al destino. Tiene que mirar deprisa y corriendo el callejero (es un Mercedes sin GPS), no se aclara y acabamos dando vueltas. Al llegar, no tiene cambio.

Y entonces pienso aquello de que la suerte es para quien se la trabaja. Al menos un poquito.

El presente y futuro de Netflix

Otra nueva gran presentación de Reed Hastings, fundador (en 1997) y CEO de Netflix (por cierto, también es filántropo).

(via!

Aprovecho para referenciar otra presentación muy interesante de hace algún tiempo:

(Netflix ha subido un 235% en el última año; el día que presentaron los resultados del 2010 Q1 subieron un 25%)

En EEUU las grandes universidades y los grandes museos, incluso grandes parques, han sido creados o se mantienen gracias al filantropismo de gente con mucho dinero. Gente que se ha forrado a lo largo de su vida y que decide donar parte de su fortuna para hacer algo útil por la sociedad en la que vive.

Es el caso de la Universidad de Stanford, El Museo de Historia Natural en Nueva York, La Smithsonian Institution…

Viajamos al presente y nos encontramos con nuevos filántropos como Pierre Omidyar, el creador de eBay, o Mike Klein, quien puso en marcha la Sunlight Foundation poniendo 3,5 millones de dólares de su bolsillo para arrancar el proyecto.

Podéis consultar el listado completo de donaciones que ha recibido la Sunlight, y ver que la Omidyar Network ha invertido hasta la fecha más de 300 millones de dólares en proyectos sociales.

Mike Klein es un empresario “tradicional”: socio de una constructora, fundó una empresa de acceso a información inmobiliaria en tiempo real, tiene una empresa de transporte, una red de gimnasios, ha tenido restaurantes…

¿Qué lleva a una persona así a crear una fundación para aumentar la transparencia del gobierno? ¿Qué lleva a P. Omidyar a meterse en un montón de iniciativas non-profit?

Supongo que, simplemente, pensar que hay cosas que deberían funcionar de otra forma, y poner medios para tratar de conseguirlo. Puede también que la falta de determinados servicios públicos en Estados Unidos fomente que haya gente que quiera cubrir esos huecos. Y puede que en España ocurra lo contrario: que como tenemos la conciencia de que todo lo público lo debe proporcionar el estado, nos quedamos quietos.

En España, como en cualquier sitio, hay gente con dinero suficiente para donar a este tipo de iniciativas. Y seguro que hay gente que lo está haciendo, pero a lo mejor no son figuras tan públicas. Los únicos que conozco son François Derbaix y su mujer Marta Esteve (de Toprual y Rentalia), que han puesto 70.000 euros hasta el momento para construir Voota.

Ante la falta de agilidad de la administración pública, su torpeza para llevar a cabo determinadas iniciativas y su desmesurado e ineficientísimo uso de recursos en la ejecución de cualquier proyecto, la figura del filántropo es necesaria para ejecutar proyectos que luchen por mejorar nuestra sociedad.

¿Qué otros filántropos existen en España? Y si no existen, ¿por qué no hay filántropos en España?

Yo hice la cola para el iPad

O: yo también fuí un fanboy adolescente. O: el fanboy, nace o se hace?
—-

Siempre dije que nunca haría una cola a las puertas de una Apple Store, o si no lo dije, lo pensé. Me rio de los fanboys, y no hay nada que defina mejor a un fanboy que hacer una cola el día de un lanzamiento. Esto es lo que estaba pensando el pasado 3 de abril a las 7 de la mañana mientras salía de mi casa (temporal) en San Francisco para dirigirme a One Stockton St – si: la dirección de la Apple Store.

Hacia dias que había reservado mi iPad; mi plan era pasarme por allí y, si no había mucha cola, hacer un rato el fanboy y traérmelo a casa. Además de no verle mucho sentido al tema de hacer una cola exagerada, tenía que salir pitando para llegar sobre las 10.30 a las oficinas de Google en Mountain View, a una hora al sur de San Francisco, para asistir al WhereCamp.

Cuando llegué a las 7.30 la cola era razonable – asi que me quedé. Bueno, de hecho había dos colas: una para los que habiamos reservado y otra para los que no. Y ambas eran igual de largas: apenas unos 30 metros a esas horas – a quien se le ocurre venir a hacer la cola sin haber reservado? Un montón de empleados de Apple ya andaban por allí. Los muchos frikis, periodistas, y gente haciendo variada publicidad empezaron a llegar un poquito más tarde.

Cola para el iPad

A saber: joven asiática promocionando un zumo con burbujas en lata (la primera parte de mi desayuno), varios de Lonely Planet anunciando un concurso para dar a conocer sus nuevas apps para el iPad, y repartiendo bollos de canela y donuts; unos cuantos repartiendo de fliers de nuevos servicios web, fundas para el iPad con descuento si la comprabas ese mismo día, un tio con un soporte de plástico donde encajabas un iPhone y tenías una guitarra… Y varios más con desayuno, incluyendo a los de Apple que se hicieron con un carrito del Starbucks y un buen montón de cajas de donuts y recorrían amablemente la cola.

Periodista belga buscando belgas; otro de la revista Stern haciendo una serie de retratos; delante mío un chico australiando, uno inglés, dos japoneses… todos afirmaban, como yo, que “pasaban por alli”, y que el iPad no era el motivo exclusivo de su viaje.

Con tanto movimiento la espera se hizo entretenida y la emoción de tanto fanboy, profesional o no, se respiraba en el ambiente. De pronto ya solo quedaban unos minutos para las 9. La cola ya daba la vuelta a la esquina. El tráfico y la vida normal de las calles había comenzado. Empleados de Apple repasaban la cola para confirmar los nombres y el pedido de las reservas. El momento se acercaba.

9.01 según mi iPhone, cuya hora se sincroniza con los servidores de Apple: los gritos y aplausos en la zona delantera de la cola anuncian el momento. Pocos minutos mas tarde llega otra oleada de ovaciones: se trata del primer comprador saliendo con su trofeo. Los empleados de Apple están desplegados formando un pasillo en la entrada de la tienda, y son los encargados de calentar el ambiente, aplaudiendo y animando a los fanboys. Yo deseé que hubiese una puerta trasera, pero también tuve que pasar por el trámite cuando llegó mi momento.

Empleados-hooligans de Apple

Que llegó sobre las 9.15. En la puerta te preguntan el nombre, te presentan al que será tu vendedor, le das la mano como si te fueses a ir de cañas con él… Y al lío: le confirmas tu pedido, te ofrece todos los accesorios (no cogí ninguno), y te invita a abrir el cacharro y enseñarte todo lo que quieras. Yo pagué por las buenas ya que tenía que salir pitando, y cuando atravesaba el pasillo de salida traté de agachar la cabeza y pasar desapercibido para no destapar mi condición de fanboy circunstancial.

Y ya: los dos iPads que compré aguantaron en el maletero del coche hasta que llegué a casa por la noche y pude jugar con ellos. Aunque eso es otra historia… O al menos, otro post.

PS: post escrito desde mi iPad con la excelente aplicación de WordPress a troporrochientosmil metros de altura cruzando el Atlántico de vuelta a casa, mientras estoy sentado al lado de un chico con… si, otro iPad. Lo que me hace pensar que no seremos los únicos en este avión.

Lanzando mumumio.com

Todo empezó hace casi dos años con este comentario en el antiguo blog de El Pingüe Gourmet. ¿Y si fuese posible un Etsy de comida? Pequeños productores vendiéndote directamente sus viandas. Conversaciones de justo un año después con los chicos de Delifunart reavivaron la chispa. A mi hermana le pareció interesante y se apuntó. Pensamos un dominio, hice algunos prototipos en mis ratos libres, y contratamos a un freelance, Carlos, para que lo empezase a desarrollar.

Después del verano (y los previsibles momentos de bajón que acechan a cualquier proyecto en el que no estés full-time) decidimos que o le dábamos un empujón o lo poquito que habíamos hecho se quedaría en nada. Ayudó mucho el consejo de Marta y Frans. Así que aprovechando la coyuntura de que mi hermana estaba harta de su trabajo como auditora, decidió lanzarse a liderar el proyecto.

Abrimos el site al público en torno aussie pokies al 20 de noviembre. El site está muy verde, faltan miles de cosas, pero vamos avanzando despacito y en abierto para ir ajustando sobre la realidad. Cuando salimos nos faltaban muchas cosas: no teníamos gestión de usuarios, los dueños de las tiendas no podían editar sus páginas, no se podían subir fotos… Estas tres cosas ya están listas, y vamos trabajando en muchas otras.

Mumumío trata de poder comprar comida con un poquito más de cariño que cuando lo haces en una gran superficie; hacer un poquito más personal y cercano el hecho de comprar lo que luego disfrutarás tanto comiéndote (porque de eso se trata: de disfrutar comiendo), y de hacer posible que pequeños (o deberíamos decir micro) productores puedan dar más salida a sus productos.

La encarnación actual de Mumumío es solo un boceto de lo que nos gustaría tener, pero por algún sitio hay que empezar ;)

De pataletas, manifiestos, ciudadanos y la promesa de la red

Cuatro chalados de internet llevamos años soltando el rollo de como Internet democratiza a los medios de producción informativos (o sea, que cualquiera puede publicar), como eso traerá una fragmentación de los medios (ya no miraremos todos al mismo lado) y como eso provocará la pérdida de la posición hegemónica de las grandes marcas de comunicación (los mensajes comunicados por ellos serán cada vez más cuestionados).

O lo que es lo mismo: el ocaso de los medios de masas – que ya era hora; una etapa histórica que dure más de 50 años en estos tiempos de avances tecnológicos y cambios a velocidades de vértigo empezaba a ser demasiado.

Y hoy estoy feliz. Todos los chalados deberíamos estarlo. Porque las dos principales marcas comerciales de comunicación en España han dado fe periódistica de este hecho, han puesto su sello oficial a este suceso y lo han publicado en sus medios para que todos sus lectores puedan disfrutar de la noticia, y además con unas piruetas estilísticas deliciosas.

A raiz de toda la cuestión del manifiesto los dos principales periódicos están realizando la crónica del cambio de paradigma en la comunicación. Y sin darse cuenta.

El Mundo en un editorial titulado “Zapatero no debe ceder frente a los piratas de la Red“:

González-Sinde se reafirmó ayer por la mañana en sus planteamientos tras reunirse con una peculiar representación del sector, entre la que no figuraba ELMUNDO.es -líder mundial de información en español con 24 millones de usuarios únicos- ni MediosOn, la asociación española de medios online, que integra a los principales productores de contenidos.

¿Qué decir acerca de este párrafo, además de que voy a enmarcarlo y colgarlo en la pared? El editorial está lleno de matices-joya: el titular insultando (igual resulto naíf pero: ¿cómo permitimos a un supuesto líder lanzar insultos desde sus editoriales?); el desdén de ese “peculiar representación”, menospreciando a los asistentes; la defensa de los inconstitucionales cortes por una comisión lobby-tizada (defensa que es gravísima viniendo de un medio de comunicación; ¡parece el mundo al revés!)…

Lo único cabal que atisban a escribir es el último párrafo, donde plantean la necesidad de alternativas económicas para el consumo on-line de cultura, incidiendo en la tésis de que la piratería es un problema de experiencia de usuario y de falta de opciones (nuevas opciones que la propia industria dificulta que se pongan en marcha, negando la explotación de derechos y exigiendo unos precios desorbitados).

El País en La ministra, Twitter y Enjuto Mojamuto:

En Internet, el primer (y a veces único) baremo es la notoriedad. En la Red se es importante si tu web tiene muchas visitas, si posees muchos followers (seguidores free online pokies australia) en Twitter o si no te caben los amigos en Facebook (…). Salvo ese afán de hacerse ver y oír por cualquier medio (…).

Parece que los textos de El Mundo y de El País los ha escrito la misma persona. El País y El Mundo se mofan de personas que gracias a Internet cuentan cosas que captan atención y generan micro-audiencias. Micro-audiencias que no tan pequeñas deben ser porque ellos mismos implicitamente reconocen en esos insultos que les preocupan. ¿Cómo puede ser que cuatro chalados tengan más relevancia que nosotros?

Lo bonito es que quien ha captado esta atención es un manifiesto anónimo creado y difundido colaborativamente gracias a la red, una iniciativa ciudadana que resume la opinión de un montón de gente sobre el tema en cuestión. Un proceso de comunicación abierto y consensuado en contra de la tendencia del Gobierno de querer dictar leyes sin ningún tipo de debate.

Lo que antes era patrimonio exclusivo de los medios, ahora está en nuestras manos, y ellos mismos lo reconocen.

No creo que la Ley de la Patada en el Router vaya a llegar muy lejos. Porque creo que es claramente inconstitucional y porque va en contra de los aires que soplan en Europa, aires a los que hay que adaptarse. Creo que tenemos que defender la no injerencia de lobbys con intereses muy particulares en temas que nos afectan a todos. En este sentido, apoyo el Manifiesto.

Pero también creo que para legitimar aún más nuestra postura deberíamos posicionarnos en contra de quien si se lucra con las descargas. No se le puede considerar “crimen organizado” como tratan de publicitarlo la SGAE y compañía, y de hecho seguro que mueven cifras de negocio bastante pequeñas. La forma de luchar contra ellos no es una norma como la propuesta, que deja la puerta abierta a unos abusos sin precedente. Pero si que habría que plantear alternativas que neutralicen el problema. Aunque tecnicamente es muy díficil, al menos la voluntad de hacerlo dejaría en evidencia muchos de sus argumentos y aumentaría la solidez de nuestras posturas.

***

Y no, no me gustan los periódicos. No me gustan los periódicos que solo reproducen noticias de agencia. En cuyo criterio editoral pesa más la difusión que la seriedad. Cuyos accionistas solo se preocupan de hacer dinero. Que no se preocupan de sus trabajadores. Que exprimen redacciones para mantener los beneficios, obviando los estupendos dividendos recogidos en años anteriores. Que no invierten en perseguir historias sino que esperan sentados a que les lleguen. No me gustan los titulares descaradamente maniqueos. Ni la poca seriedad de algunos periodistas que se creen en palacios de cristal por escribir bajo grandes marcas.

Las otras cifras del Alakrana

4.272.960 de euros. Esa es la cantidad de dinero que el Alakrana recibió como subvención de la Unión Europea en 2002 para su construcción. Es decir, que el barco se construye con una megasubvención pública, faena en aguas no seguras, recibe varios avisos de que se retire e intentos frustrados de secuestros. Pero acaba siendo secuestrado y alguien paga el rescate. Subvención para la construcción, para el rescate, y tanto han arriesgado.

El dato lo podemos ver en FishSubsidy, una web que recopila información pública sobre los subsidios europeos a la pesca y los muestra de forma sencilla y ordenada. Además de los más de 4 millones de euros que recibió por el Alakrana, el mismo armador ha recibido otros 4 millones y medio de euros para al menos 3 de sus otros barcos.

También tienes a su primo: farmsubsidy.org

Mi EBE09

Este fin de semana he podido disfrutar del EBE 09. Y digo disfrutar porque yo me lo he pasado pipa: es mi conclusión principal. Era la primera vez que iba (me habían invitado a participar en una mesa redonda). En ediciones anteriores había pensado en asistir pero la cantidad de contenidos que potencialmente me podían interesar nunca habían pesado tanto como para que me decidiese (no puede estar uno a todo).

Comento aquí mis impresiones y planteo cuestiones con ánimo constructivo, que hablar es gratis:

  • Como muchos comentan, el formato ponencia habría que darlo por superado. Que te venga gente a vender su libro, pues como que no aporta demasiado. El caso de Koro Castellano/Tuenti y David Karp/Tumblr. En el caso del estadounidense (mucha gente dice americano, pero yo siempre me pregunto: ¿americano de donde? ¿De Perú, México, Canadá?) la charla fue estupenda en forma, ritmo, y contenido, pero si me hubiese mandado el PDF por correo hubiese aprendido lo mismo. A todo el mundo le gustó mucho el rollo entrevista, yo exploraría por aquí a saco, con entrevistadores que metan caña.

    Muchas veces gente “normal” tiene historias más interesantes que las de figuras mediáticas, cuyo discurso además suele ser más conocido. Las sesiones paralelas estaban muy concurridas…

  • Parece que a todo el mundo le pareció floja y sin demasiado contenido nuestra mesa redonda sobre el estado de la blogosfera con Delia, Fernando y Víctor. Estoy de acuerdo. No dijimos nada nuevo. Creo que expusimos una realidad que todos conocemos. ¿Hace falta hablar de algo que todos conocemos? No dudo que a los ponentes nos faltase gancho mediático… Siempre se pueden decir las cosas de forma que emocionen e involucren.
  • Twitter proyectado en la sala: una pena que una herramienta para ampliar la conversación y llevar preguntas a los ponentes se acabe convirtiendo (en algunos casos) en un patio de colegio con gente absurdamente mal educada que llega al punto de insultar a quien está hablando. A mi me daba igual y me lo tomaba a chiste, pero es muy triste que haya gente te diga por un Twitter proyectado en la sala lo que ni de lejos se atrevería a decirte a la cara. Si el objetivo es transmitir preguntas a los ponentes un Google Moderator sería perfecto; si se trata de tener un backchannel donde soltar chascarrillos habrá que ver que aporta si se llena de tweets malencarados.
  • El ambiente que destila el EBE mola mucho. Es como una quedada gigante, en un sitio muy cómodo, donde puedes hablar con cantidad de gente, con tiempo agradable… Lo mejor, sin duda. Ya entiendo por qué la gente repite y sigue creciendo.
  • La sala grande parece que nunca llega a estar a más de un 50% de capacidad. Parece que hay mucha gente que va al EBE a estar con los amigos, y las charlas le dan igual. Lo cual está genial, pero entonces a lo mejor habría que hacer el EBE menos centrado en las charlas, y pensar en otras actividades…
  • Un 10, abrazo y besos para los organizadores y entes, vivientes (voluntarios, charlistas…) o no, que lo hacen posible.

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