Ver, oir, callar y, si no llueve, votar – Especial Política en La Coctelera

Justo un mes después de las últimas elecciones, hoy anunciamos un experimento en La Coctelera. Se trata de un especial sobre política. Queremos fomentar y promover un debate abierto y constructivo sobre nuestra actividad (o inactividad, más bien) democrática, y ver qué caminos se pueden recorrer para que exista más participación de las personas, esos usuarios finales del sistema democrático. Tú y yo.

La estructura del experimento es simple: planteamos una serie de cuestiones para que cada uno comente sobre ellas en sus blogs (sean de La Coctelera o no – en breve estará disponible un servicio de trackbacks/pingbacks para que si participas en el especial publicando desde un blog externo a La Coctelera, tu participación quede reflejada en la página).

Así que poco más. A ver qué sale: lacoctelera.com/especial/politica.

Si te parece interesante el tema, enlazanos desde tu blog:

Hemos creado un botón que puedes incluir en tu blog o página web si el especial te resulta de interés:

Copia y pega esté código:

Acción ciudadana: tenemos las herramientas, ¿y ahora?

Una de las mesas más estimulantes del otro día fue la de periodismo digital y acción ciudadana, moderada por Juan Varela. Juan y Gumersindo Lafuente hicieron contundentes invitaciones a que, en resumen, la gente utilice la tecnología para criticar y denunciar a los políticos que no hacen bien su trabajo. También Óscar Espiritusanto realizó una preciosa presentación sobre las herramientas que tenemos al alcance y ejemplos concretos de periodismo ciudadano que han tenido un efecto real en la sociedad.

La premisa es que la tecnología a través de Internet y los medios de publicación personal nos proporciona herramientas de denuncia de las que antes no disponíamos.

Tíscar Lara fue la última en intervenir y lanzó un jarro de agua fría que chafó la excitación que habían levantado sus compañeros de mesa. Muy bien, tenemos las herramientas, pero nadie las usa. Y llevamos años así, decía Tíscar. Y es cierto. Las herramientas están ahí pero el uso que se les dá para mejorar la sociedad es anecdótico. Los resultados tangibles de los medios ciudadanos son apenas perceptibles, y no parece que el panorama vaya a cambiar en el futuro inmediato.

¿Por qué? En mi opinión hay 4 puntos principales que provocan que los medios de publicación personal no tengan una influencia significativa en la esfera política:

  • El estado del bienestar ha fulminado nuestra capacidad crítica: Estamos en un momento socioeconómico en el que las necesidades básicas de la mayoría (siempre habrá excepciones) están más que cubiertas. Vivimos en un consumismo narcotizante que genera inactividad: puedes estudiar en la universidad, es fácil conseguir un trabajo, tienes dinero para comprarte la consola, y puedes irte de vacaciones a donde quieras. Mucha gente no necesita más. No todo el mundo se conforma, claro: hay movimientos localizados que luchan por temas concretos.
  • La sombra de los medios tradicionales sigue siendo muy alargada: es normal que reproduzcas en Internet lo que haces en la vida real. No se puede escapar de la inercia facilmente. Los medios son uno de los vasos conductores de la sociedad: los temas de las conversaciones que tenemos con nuestros amigos, familias y compañeros de oficina salen de los medios y generan un contexto necesario. Internet ha hecho realidad los micromedios mejorando la diversidad; pero seguimos muy mediatizados (y en ocasiones estos micromedios se limitan a comentar sobre lo que hablan los medios).
  • Los poderes fácticos ahí están: Hoy más que nunca los políticos son en muchos ámbitos simples ejecutores de las corrientes que impulsan los poderes económicos. No porque estén todos vendidos (que alguno habrá), sino porque desde la legalidad son más que capaces de hacer circular el dinero público en direcciones interesadas, que no siempre se corresponderán con lo ideal.
  • Falta de educación para la denuncia: blogs, YouTube, podcasts, Flickr… cualquiera puede publicar textos, videos, fotos y audio de una forma muy sencilla. Si, la tecnología está lista. Y la gente la usa. Para un montón de cosas pero no para denunciar y ejercer control. Ya sea porque prefiero gastar mi tiempo en otras cosas, porque piensas que aunque te esfuerces no conseguirás gran cosa, o porque simplemente no sabes por donde empezar. Nos falta educación para la denuncia: si bien podemos tener claro qué criticar o qué queremos cambiar, creo que no sabemos cómo hacerlo: en qué ámbitos, en qué lugares, de qué manera.

¿Cómo piensas que se podrían afrontar estas cuestiones para que haya una acción ciudadana real?

(yo tengo mi opinión, pero la dejo para el siguiente post :)

Medialab-Prado en Madrid

Medialab Prado está orientado a la producción, investigación y difusión de la cultura digital y del ámbito de confluencia entre arte, ciencia, tecnología y sociedad.

El objetivo principal es crear una estructura en la que tanto la investigación como la producción sean procesos permeables a la particpación de los usuarios. Para ello ofrece:

· Un espacio permanente de información, recepción y encuentro atendido por mediadores culturales.

· Convocatorias abiertas para la presentación de propuestas y la participación en el desarrollo colaborativo de proyectos.

Más info en http://medialab-prado.es

Ser pequeño y feliz (muy web2.amor)

Un barco amarrado en un pequeño puerto mexicano y un turista estadounidense que felicita al pescador por la calidad de su pescado; el estadounidense le pregunta cúanto le ha llevado pescarlo.

“No demasiado”, contesta el pescador.

“Pero y por qué no te quedaste más tiempo para pescar más”, pregunta el estadounidense.

El pescador le explica que eso es suficiente para sus necesidades y las de su familia.

“¿Y qué haces con el resto del tiempo que te sobra?”

“Duermo un poco, pesco un poco, juego con mis hijos y me echo una siesta con mi mujer. Por las tardes, voy al pueblo a ver a mis amigos, bebo algo, toco la guitarra y canto canciones…”

El estadounidense le interrumpe: “Tengo un MBA de Harvard y te puedo ayudar! Deberías empezar por pescar durante todo el día. Podrías vender el pescado extra que pillases. Con este beneficio extra, podrías comprar un barco más grande. Con el dinero extra que consiguieses gracias al barco más grande, podrías comprar más barcos hasta que tuvieses una flota entera. En vez de vender el pescado a un intermediario, podrías ir directamente a una planta procesadora e incluso tener tu propia planta. Después, podrías dejar este pequeño pueblo e ir a México DF o incluso Nueva York!”

“¿Cúanto tiempo me llevaría esto?”

“20, tal vez 25 años”, contesta el estadounidense.

“¿Y después de eso?”

“¿Después? Después se pone muy interesante. Cuando tu negocio sea realmente grande puedes vender acciones y conseguir millones!!”

“¿Millones? ¿En serio? ¿Y después de eso?”

“Después de eso te podrás jubilar, vivir en un pequeño pueblo en la costa, levantarte tarde, jugar con tus hijos, pescar un poco, echarte la siesta y por las tardes beber algo y estar con tus amigos!”

Leído en Common Craft.

theflashbackproject: el Making-Of

Año 2007, antes de la Gran Digitalización. Un grupo de intrépidos neardentales armados de rudimentarias herramientas (ordenadores personales de más de 2 kilos de peso, APIs, herramientas de diseño vectorial…) programan durante 24 horas (unidad de medida de tiempo utilizada entonces, equivalente a un enormer) una “aplicación” (el nombre que se le daba a las unidades de funcionalidad o funks, con capacidades similares a lo que se enseña a un niño de dos años actualmente).

Descubre las raices de tu presente con este live-documental (la historia expuesta por sus protagonistas, revividos para la ocasión). Sorprendete con estos apasionantes hechos históricos: theflashbackproject: el Making-Of. En el Aula The Cocktail el próximo lunes 29 de octubre.

En bici por la ciudad

Cycle Chic es un fotolog sobre chicas que van en bici en Copenhagen, una ciudad en la que el 35% de la gente va a trabajar o a estudiar en bici. Si bien es un poco machista (¿por qué solo fotos de chicas?) es una buena ilustración de una ciudad ciclista.

Desde ahí llego hasta San Francisco Bicycle Coalition, una asociación con 7500 miembros activos que fomenta una ciudad más agradable y segura mediante el uso de la bicicleta para el transporte. Son un lobby pro-bici que han conseguido entre otras cosas que se pueda acceder con la bici al Golden Gate Bridge, 200 millas de carriles bici, acceso con la bici al transporte público, y la aprobación en 2005 de un plan que tiene como objetivo triplicar el número de gente que va a trabajar en bici (lo que supondría un 10%) para el 2010.

En Madrid parece que poco a poco el tema se va animando en lo relativo a carriles bicis. De hecho, hay muchos más de los que yo pensaba. Está el Anillo Verde que rodea todo Madrid entre la M30 y M40 y tiene casi 60KMs, y muchas ramificaciones hacia parques. Hay un completo mapa del Ayuntamiento con los actuales y los proyectados.

(casualidades de la vida, este mapa lo he descubierto en el blog de Álvaro del Castillo, al que llegué por la crónica que hacía del evento del Open movilforum del jueves pasado.)

En Madrid faltaría, eso sí, carriles bici en el centro. Se podría empezar por crear uno que recorra todo el eje de la Castellana (sería muy sencillo con todo el espacio que hay). Me pregunto si hay algo organizado que demande esto de forma concreta.

Burning Man 2007

Luminosa y sugerente crónica del Burning Man 2007 por JP Puerta, el gaditano en Silicon Valley.

Hay un montón de material visual y sonoro; pero os recomiendo leer sus posts y admirar tranquilamente su set en Flickr como introducción.

Una web de historias

Creo que estamos deshumanizando la web con tanta cifra, tanto negocio millonario, tanta seriedad… Parece que nos quieren hacer creer que la web son negocios, cuando es al revés. La web son historias. Aunque quien ve la web como un negocio o como un conjunto de cifras será porque también hace girar su vida en torno a eso.

A mi personalmente no me interesa. Cada vez menos. Llegando a nada. No diré en público lo que me parecen los negocios por los negocios, el no plantearte una meta más allá de la generación de beneficios. ¿Haces lo que haces solo por dinero?

La web es una web de historias, de personas contándose cosas, conociendo, aprendiendo, disfrutando con pequeñas cosas. Supongo que esto es web2.amor. Pero me siento inundado por webs y personas que solo hablan de cifras, de modelos de negocio, de revenue sharing, de compras, de ventas… Parece que la pasta es de lo que se debe hablar. Estamos contaminados.

La fragmentación de los medios y sus audiencias nos traen un nuevo entretenimiento. Muchas alternativas a lo que tenemos.

Una de estas alternativas se va configurando como género: lo que podríamos llamar personal media (Mena Trott de Six Apart hablaba en un Economist de hace unas semanas de Intimate Media, pero eso reduce el alcance de algo más amplío que ya está pasando).

Es el paso de organizaciones complejas con muchos recursos que diseñan con mucha metodología productos cortados por patrones archiconocidos para ser consumidos en masa, a personas que cuentan historias sencillas de forma espontánea para compartirlas con sus amigos (conocidos o por conocer).

Gente que cuenta cosas en sus blogs, que muestra sus fotos y videos, que da pequeños updates a sus amigos sobre qué está haciendo en un momento dado de forma espontánea y rápida, que cuenta los sitios en los que ha estado y lo especial que allí ha ocurrido, que cuenta historias sobre sus amigos, que ofrece su sofá a viajeros

Estas son solo algunas webs que ya existen, pero llegarán muchas más. Por eso, hoy más que nunca, vivan las webs que te permiten contar y leer historias.

Porque ya no se trata de ofrecer solo herramientas sencillas para publicar, la usabilidad está superada: el siguiente paso es crear espacios donde contar cosas. Hay quien no tendrá nunca un blog pero si que contaría en qué sitios ha estado y qué le han parecido si alguien se lo pone en bandeja.

¿Dónde cuentas tú tus cosas?

La cajera del supermercado

Supermarket Como todos los años de mi azarosa existencia, he pasado unos días (con sus noches, aunque a veces se confundieran ambos conceptos) en Galicia. Pequeños pueblos con sus playas, sus montes, sus caminos, sus casas de comidas… y sus supermercados. Como en todos sitios, vaya.

Pero por allá da gusto entrar en un supermercado, porque la gente que trabaja allí es agradable, te responde con una sonrisa en la boca y son entrañables. En Madrid si entras en un super lo menos que puedes esperar es que te traten con desdén, que te cruces con alguien que está enfadado o con pinta de amargado, o incluso que alguien te eche la bronca por cualquier cosa.

Si el IPC tuviese un primo que midiese la felicidad de la gente, el IFG, por ejemplo, saldría que en Galicia (y en todos los sitios que no sean una ciudad inmensa, o sea, en casi toda España) la gente es más feliz que en Madrid.

¿Por qué nos gusta vivir en una ciudad hostil, cara, incómoda, contaminada, cuando en cualquier otro sitio se está más a gusto?