in medios

Un crisol de posibilidades

Felix Stadler hace un interesante análisis sobre las primarias demócratas en Estados Unidos, Howard Dean, su efectivo uso de Internet… y los no tan efectivos resultados a la hora de la verdad. Hace referencia a McLuhan y lo que éste comentó sobre el famoso debate televisado entre Nixon y Kennedy en 1960, en un momento de transición entre dos medios: la radio y la televisión.

One of the the events McLuhan referred to again and again, was the Nixon/ Kennedy debate in 1960, which was right at the transition from radio to TV as the predominant means of mass communication. TV had reached a penetration of about 50% of the households. The majority of people who listened to this debate on radio thought that Nixon had come across better, while those who watched it on TV thought Kennedy was more appealing.

Dentro de Internet es el espacio donde se puede decir que la campaña de Dean ha crecido y se ha desarrollado. Pero la realidad, como se está constatando, es que no todo el mundo está en Internet, si no que todavía mucha gente está fuera. Y en cuanto a la generación de corrientes de opinión, todavía más. Es lógico que la gente que opina en Internet haya trasnmitido opiniones optimistas sobre las posibilidades de Dean. Si las primarias se hubiesen realizado sobre la población on-line, probablemente hubiese ganado. Pero hay más gente ahí fuera.

Los medios tradicionales -prensa, televisión, radio- siguen llevándose el gato al agua. Siguen canalizando la agenda (los medios y quienes los dirigen, que ya sabemos que no son plumillas ni intelectuales sino banqueros y empresarios, algunos con una activa carrera política -o carrera política activa). Sirvan de ejemplo algunos hechos mediáticos recientes:

Todavía queda bastante tiempo hasta que lo que sucede en Internet pase a formar parte de la agenda y tenga un peso similar a lo que impone la TV, prensa y radio. Y está de por medio el tema de la fragmentación. El hombre siempre ha necesitado algo en lo que creer, líderes, algo que le marque un horizonte. Durante mucho tiempo ha sido la religión, y en este occidente nuestro en estos últimos lustros puede haber tomado forma de agenda. En cierto sentido, la necesitamos. Y algo que la sustituya (por nuestro bien).

Si Internet la reemplazase, nuestra guía sería el caos, nuestro horizonte sería un crisol de posibilidades interminable. Sin Internet también existe este crisol infinito, pero no tenemos conciencia de ello: por el contrario, aceptamos que las cosas son de una determinada manera y que así tienen que ser. Para que la actual agenda se diluya e Internet, por ejemplo, ocupe su lugar, todos tendríamos que escuchar mucho mas que hablar, ser muy abiertos de mente, tolerantes, ser capaces de entender las diferencias y respetarlas… Algo que, no hace falta que lo diga, está muy lejos.