Acoso de la SGAE a las radios libres

Las radios libres son pequeños medios de comunicación (¿equivalentes a un fanzine?) que normalmente tienen la forma legal de asociaciones sin ánimo de lucro. Los socios pagan cuotas mensuales para realizar sus programas de radio, y esta es la principal fuente de financiación de una emisora de este tipo. Desde hace unos meses la SGAE viene acosando a las radios libres para que paguen por utilizar su repertorio. Javier, de Radio Almenara y secretario de la URCM, da más información sobre el tema:

Como algunos sabreis desde septiembre de 2003 hemos recibido cartas de la SGAE reclamándonos el pago de una tasa por uso de su repertorio.

El caso es que nos guste o no la Ley de Propiedad Intelectual nos obliga a pagar si usamos musica registrada, aunque no hagamos uso lucrativo. Se nos aplica la cuota mínima, el problema es que la cuota minima es mucho para la mayoría de las radios (unos 50 euros/mes).

A través de la URCM (la federación de radios) nos reunimos con la SGAE y les pedimos rebajar la cuota. Pero solo hemos conseguido bajarla hasta 43 euros mes. El caso es que en breve la SGAE nos va a meter en juicios si no firmamos el contrato YA. Nos reclaman 43/euros al mes y pago de atrasos de 5 años 3.000 euros. Podriamos negociar pagar menos atrasos ya que durante algun tiempo no emitimos.

El 95% de la musica publicada o editada (española o internacional) entra dentro del repertorio de la SGAE (tienen convenios internacionales). Asi que por Ley estamos obligados a pagar. Salvo que dejaramos de emitir musica de su repertorio lo cual a día de hoy es imposible. Podemos ir a juicio pero todas las radios que lo han hecho han perdido y les ha tocado pagar las costas del juicio.

Por mi parte y tras darle muchas vueltas al asunto yo recomendaría lo siguiente.

  • Firmar contrato con la SGAE ya que es la opción menos mala, además tenemos otras guerrar ahora más importantes, como el Decreto de la CAM.
  • Intentar pagar lo memos posible por atrasos, nos piden 3.000 euros pero igual podemos dejarlo en la mitad o menos.
  • Continuar, a través de la URCM, presionando a la SGAE por su trato a las entidades sin ánimo de lucro.
  • Que pagemos no significa que estemos de acuerdo con la SGAE así que podemos denunciar la situación y exigir una rebaja en el pago de derechos de autor para entidades sin ánimo de lucro.
  • No firmar significaría ir a juicio y que tras perder nos toque pagar incluso más.

El resto no nos lo creemos

Con la llegada de Internet y otras redes que permiten que los usuarios publiquen y difundan se termina el control de la información por parte de quien hasta ahora lo tenía en exclusiva: el poder mediático, conglomerado de políticos y multimillonarios que se quieren y odian a partes iguales pero que se necesitan mutuamente. Esta era la teoría, que estaba muy clara; el que se convirtiese en una realidad ocurriría tarde o temprano, a medida que más gente utilizase estas redes y fuese descubriendo el pastel por tanto tiempo escondido. Los acontecimientos de los últimos días en España pasarán a la historía como la primera vez que las redes sociales cambian el curso de la historia de nuestro país (sea lo que sea eso de “nuestro país”).
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Pásalo

Me ha llegado esto por correo:

Pásalo. Así terminaba el mensaje que recibí en torno a las tres de la tarde anunciando una concentración silenciosa por la verdad frente a la sede del PP en la calle Génova. Así comenzaba algo que con el paso de las horas iba difundiéndose minuto a minuto. Por cada mensaje que la gente recibía, se enviaban diez, quince, veinte mensajes más. Hubo gente que recibió hasta diez mensajes de grupos de gente diferente: familia, trabajo, lugar de estudios, gente del colegio, del barrio, y esos mensajes se multiplicaron hasta el infinito, propagándose como las llamas de un incendio por efecto del viento. A las seis de la tarde un despliegue policial protegía la sede del partido y sus efectivos pedían la documentación a todo manifestante que llegaba. Media hora después, sin embargo, la concurrencia de tantos madrileños sobrepasó la capacidad policial y una hora más tardela calle Génova era un hervidero de gente gritando de rabia y pidiendo explicaciones al gobierno de lanación. Había gente que lloraba, otros expresaban su indignación a gritos, mentirosos, asesinos, te dijimosno a la guerra; vuestra guerra, nuestros muertos; no estamos todos, faltan doscientos; mentirosos, vosotros tenéis chófer, nosotros cercanías; lo sabe todo el mundo menos nosotros; los muertos no se utilizan, basta de manipulación, y queremos salir en La Primera.

La prensa que se encontraba tras el cordón policialera mayoritariamente extranjera, y había un gran despliegue de antenas parabólicas de cadenas televisivas europeas. De las calles adyacentes y bocas del metro salía cada vez más gente de todas las edades y razas que se unían a la concentración, que de silenciosa al final no tuvo casi nada porque se nos hacía difícil permanecer callados cuando se pretendía celebrar un minuto de silencio. Siempre alguien lo rompía con algún grito: mentirosos, asesinos. Las lágrimas y la indignación se propagaban de igual modo que la información. La gente estaba pegada a sustransistores y los móviles sonaban sin parar para transmitir información a la gente, que a su vez propagaba las noticias, que corrían de boca en boca. Cuando Rajoy declaró a los medios que la concentración era ilegal e ilegítima, y acusó a sectores del PSOE de haberla organizado, la multitud rugió y contestó: “nos han convocado los asesinados”, y “la voz delpueblo no es ilegal”. Cómo íbamos a ser ilegales, cuando el gobierno seguía mintiendo, ocultando información y violando los derechos más elementales del pueblo: el derecho a la libertad de expresión y al derecho a la información. En TVE 1, Cine de Barrio.

En Génova pasaban las horas y los ánimos se iban encendiendo cada vez más. Seguía llegando gente, y no se veían banderas de partidos políticos ni sindicatos. Sólo pancartas improvisadas con cartones y bolígrafos. Tampoco la gente cantaba; todo eran gritos de dolor e indignación. El jefe antidisturbios confesaba a un reportero de la SER que no podían disolver la concentración por la fuerza porque éramos ya más de 5 mil personas y no era cuestión de cargar contra la muchedumbre donde había ancianos y niños. Cada vez quealgún miembro de la sede se asomaba a la ventana la gente rugía y pedía la verdad, y mientras, seguían llegando noticias de concentraciones espontáneas entodas las ciudades de España. Las nueve de la noche y nadie se movía de allí, pese al frío. Nos llegó unanota que circulaba en manos de todo el mundo: A las doce en sol. Pásalo.

De pronto otra noticia que se propaga entre la gente: dos hindúes y tres marroquíes detenidos por su relación con los supuestos asesinos en Lavapiés. Los servicios de inteligencia por un lado y el gobierno por otro. Españoles en el extranjero, amigos de todos los puntos del planeta seguían mandando noticias de las principales cadenas televisivas del mundo: Bush lamenta que el apoyo de España a su guerra contra Irak haya tenido estas consecuencias para Madrid. En cambio, el gobierno no lo lamenta, sino que oculta toda la información y llama a la calma, e insiste en que en la jornada de reflexión el pueblo no puede salir a la calle para expresarse. Rugimos más aún: no nos vamos, sal al balcón, da la cara, PP responsable, PP culpable, vuestra guerra, nuestros muertos, vosotros tenéis chófer, nosotros Cercanías, vosotros, fascistas, sois los terroristas. Diez de la noche y la gente sale hacia Sol tomando las calles sin permiso.

Yo me voy a Lavapiés para cenar un poco y ponerme algo de abrigo porque ya no siento las manos del frío. La plaza está vacía, y al llegar a la calle Cabeza nos encontramos con una chica joven que, en la puerta de su casa, aporrea una cacerola con la cabeza alta y el semblante grave. Tímidamente salen a los balcones vecinos que salen a aporrear las cacerolas. Primero es un suave tintineo, después comienzan a abrirse los balcones de todas las calles y comienza un zumbido ensordecedor que se expande por todo el barrio. Bajamos a la plaza, que comienza a llenarse de gente que aporrea sus cacerolas, sartenes e instrumentos con fuerza. Aparece una cámara de televisión alemana, mientras la plaza y las calles están llenas de gente protestando sin palabras, y en un momento precioso hasta parece que seguimos todos el mismo ritmo. Un ritmo fúnebre y contundente, seco, duro, lleno de rabia y solemnidad. Y marchamos todos hacia Sol, donde ni siquiera podemos entrar porque Madrid está en la calle. Siguen volando las noticias, siguen multiplicándose los mensajes de solidaridad con las protestas de otras ciudades, siguen propagándose las noticias. La policía ha cargado contra la gente en Zaragoza y en Barcelona. Están estudiando suspender las elecciones, ha aparecido en manos del PP, de repente, un vídeo en el que Al Quaeda reivindica el atentado, y la gente comenta asombrada e indignada que no salimos en los medios. En la SER comentan que pese a la toma de las calles por parte de la ciudadanía, no van a seguir retransmitiendo para mantener la calma y no calentar los ánimos. La censura del siglo XXI.

Las cámaras, los micrófonos, y las luces desaparecen; solo quedan los reporteros alemanes que trabajan a destajo, y nosotros gritando, y todas las calles que desembocan en Sol colapsadas. No hay banderas, no hay partidos, no hay magnetófonos, no hay organizadores, no hay órdenes. La multitud avanza espontáneamente hacia Atocha y la policía se retira discretamente. La calle es nuestra y caminamos por donde queremos, cortando el tráfico. Nadie rompe cristales, nadie destroza el mobiliario urbano, Madrid avanza cívicamente y Ansuátegui ordena invisibilidad. La policía apaga las sirenas, y las lecheras apenas son percibidas. “Veniros con nosotros”, grita alguno a los uniformados, que no se atreven ni a mirarnos a los ojos. La rabia está en el grito, en las palabras. La gente exige que el gobierno informe, que los medios informen, la gente exige que el gobierno asuma su responsabilidad, y que deje de mentir a un país entero, que a través de internet y los teléfonos móviles va conectándose con el mundo entero. Los medios nacionales ningunean la protesta y dejan claro de qué lado están. La gente alza sus móviles para que los que escuchan al otro lado perciban el ambiente quehay en Madrid. Más de un millón de personas bajan hacia Atocha por la calle del Prado y por la calle Atocha. Y circula otro papel: a las dos en punto cinco minutos de silencio. Pásalo.

Todos al suelo. Silencio sepulcral. No hay cámaras. Miles de velas encendidas, y se rompe el silencio conel grito lleno de orgullo: viva Madrid, y todos gritamos, viva, viva Madrid. Aznar escucha, el pueblo está en lucha, y las riadas humanas avanzan hacia el Congreso. En la radio solo se oye música y resúmenes del partido del Real Madrid. Las voces ya cascadas por el paso de las horas, los pies doloridos, y no hay miedo, no hay policía, solo el helicóptero rugiendo encima de nuestras cabezas, y una sensación de euforia al ver que somos tantos, que somos incontables. “También estuvimos en la manifestación de ayer”, decaían algunos cartones a modo de pancarta. Frente al congreso, las lecheras protegiendo el recinto sagrado donde unos cuantos toman las decisiones sin preguntar. La gente vuelve a gritar, dijimos no a la guerra, dijimos no a la guerra, vuestra guerra, nuestros muertos, un pozo de petróleo por un pozo de sangre, embusteros, tve = nodo, urdaci nazi, queremos la verdad.

Pasamos el congreso, llegamos a la Gran Vía, seguimos por Hortaleza. La gente sale de los bares, los pubs y las discotecas. Unos se unen, otros provocan preguntando qué pasa y por qué tomamos las calles, y Madrid avanza imparable bajo la atenta mirada del helicóptero. Los porteros de las discotecas desde las que sale música evasiva y alegre nos miran alucinados, tratando de proteger los imperios del alcohol y la música entretenida. Llegamos a la sede del PP denuevo, y la gente, pese al cansancio, sigue aullando. Cuatro, cinco de la mañana, y la gente grita hoy protestamos, mañana os cesamos, a la hora de votar setiene que notar, asesinos, mentirosos.

Agotada regreso a casa. En Sol hay cientos de velas encendidas, y decenas de ramos de flores y carteles, cartas, gritos de papel donde la gente demuestra su solidaridad y su cariño. La gente se arrodilla, enciende más velas, y todo está en silencio. Siguen las pancartas colgando de todos los rincones de la Puerta del Sol; los servicios de limpieza esta vez respetan el dolor de una ciudad entera que llora a sus muertos. Banderas de todas partes del mundo, y escritos en árabe, no al terrorismo, PP responde, mensajes de las familias de los fallecidos, basta de horror, queremos la verdad, televisión manipulación, y cuatro mendigos apoyados contra la pared, rodeados de velas, en silencio. El pueblo llora, el gobierno miente. Lucía no te olvidaremos nunca. Papá te quiero. Esta no es nuestra guerra. Agotada, no puedo ni moverme de allí. Porque si la gente expresaba la rabia ante la mentira en la calle Génova, allí se concentra el dolor, el silencio, velas encendidas y flores congeladas del frío que hace.

Esto es lo que sucedió en Madrid la víspera de las elecciones. Y si en los medios no se quiso recoger esta toma de las calles por parte del pueblo madrileño, por lo menos que se difunda por la Red lo que pretende ser acallado y ocultado. Porque algo hacambiado desde anoche: ya no tenemos miedo. Ni en Madrid, ni en el resto de las ciudades, ni los pueblos. Y no necesitamos partidos políticos que organicen manifestaciones: ya sabemos que internet y los móviles cuentan lo que no cuentan los medios oficiales, y ya sabemos que tenemos una herramienta de comunicación, la del boca a boca, para expresarnos. Se nos han negado los derechos fundamentales que reconoce nuestra Constitución, y el pueblo ha pagado caro la incursión de su gobierno en una guerra por petróleo. Un pueblo que nunca ha tenido problemas con el mundo árabe, un pueblo que se indigna ante la mentira y los insultos del candidato a la presidencia de España. Madrid demostró que está llena de gente de todas las nacionalidades, edades y condiciones sociales que son sensibles, y fue anoche la verdaderademocracia, la de la soberanía del pueblo, en la que la gente se expresaba libremente.

Pásalo.

Blogs en intranets corporativas

Michael Angeles es un arquitecto de información y diseñador de interacción. Fue uno de los miembros fundadores del Asilomar Institute for Information Architecture y actualmente trabaja en el proyecto de biblioteca digital en Bell Laboratories – Lucent Technologies.

Tiene un par de blogs que sigo habitualmente: urlgreyhot e iaslash, en el que publica menos a menudo.

Micheal acaba de colgar una presentación sobre weblogs como herramienta para la gestión (personal) del conocimiento en intranets corporativas. No tiene desperdicio. Habla entre otras cosas de qué es un weblog (dando una definición más sencilla que una piedra, como a mi me gustan: “a web site that is frequently updated with information and links to resources within a particular subject area”), XML y agregación empresarial, information ecology, estrategias de integración…

En el futuro y dependiendo del entorno hablaremos en distintos términos, pero los blogs serán la base de una intranet, que a su vez se convertirá en un gran agregador de información y conversaciones por la que navegaremos como ahora lo hacemos por una red social como Orkut.

Nuevos caminos para nuevos medios

Alex Soojung-Kim Pang comenta en el blog de Future Now sobre el futuro de los nuevos medios. En una presentación que realizó a alumnos de multimedia incluye una muy interesante slide que pone en un mismo sitio, juntos y revueltos, los siguientes conceptos:

  • Wireless: More than mobility
  • Peer to Peer: The next computing environment
  • Digital tags: liberating data from databases
  • Physical tags: how things will get smart
  • Sensors: machine to machine communication
  • Smart materials: borrowing from biology
  • Displays: anywhere, everywhere
  • Voice: talking to the web
  • Biometrics: Easy access to an easy computing environment
  • Small scale power: lighting up the wireless grid

Redes ciudadanas wireless plug&play

Si dentro de unos años las ondas de lo wireless no nos han frito el cerebro definitivamente, habrá acceso a Internet en todos sitios. O más bien, habrá red en todos sitios. Imaginemos, por ejemplo: en casa los electrodomésticos se comunicarán entre ellos vía wireless: tendrás una caja tonta escondida en algún sitio que hará de servidor y punto de acceso, y una serie de terminales repartidos por todas las habitaciones. Los relojes se conectarán a Internet para sincronizar la hora que marcan (como ya hace tu ordenador), en la cocina habrá un cacharrito que “sincronice” tu comida (o la que ya te has comido) con el supermercado para ver cuando te tienen que volver a enviar tu pedido típico. Y así.

Alguien hará un software que le enchufarás a tu ordenador y distintos dispositivos para que gestione el ancho de banda sobrante. O molaría. Redes ciudadanas wireless plug’n’play.

La metáfora de los territorios de conocimiento

A través del estupendo Mathemagenic, weblog sobre gestión del conocimiento y otras finas hierbas, llego hasta este interesante post: de-intellectualising knowledge work, el segundo post de un recién estrenado weblog que esperamos que siga publicando cosas tan interesantes como la que comentamos a continuación. Se trata de una teoría de los territorios del conocimiento (o algo así, me temo que mi traducción sea pésima).

El tagline del blog explica bastante bien esta particular metáfora:

Information is like food and knowledge is like territories so be aware of the knowledge animals around you.

Y continúa:

Information is something ‘there outside’; there is a lot, and people have to search for it and select what best fits their information diet (their job function, interests etc.) in order to survive (e.g. to perform one’s job). Knowledge is something personal, people have to work for it, and people either defend or share it in order to survive.

Luego habla de que las personas dejan rastros del conocimiento que encuentran o generan. Y lo pueden hacer de una manera consciente o inconsciente. También pueden tratar de borrar ese rastro para que nadie invada su territorio, o esforzarse en que estos rastros sean visibles para que otros puedan conocer esos lugares. Lo que no es lo mismo que dejarles entrar – que sería compartir esa información.

Esta metáfora puede resultar muy útil para analizar qué medios son adecuados para determinadas tareas en lo relativo a la gestión del conocimiento, el compartir información, generar conversaciones, etc. Y para aquellos colectivos que se basen en el paradigma de lo abierto, que basen su actividad en compartir, también servirá para optimizar las maneras en las que ponen en práctica su manera de ser y de crecer: cómo compartimos nuestra información, nuestro conocimiento, nuestras ideas, cómo podríamos potenciar estos procesos, y cómo podemos dejar de gastar energías en tareas que no nos aportan nada.

¿Cúales diríamos que son esas organizaciones que basen su actividad en compartir? Yo diría que todo grupo que quiera prosperar debe compartir, por lo que podríamos meter en el saco a cualquiera. Pero si hay pasta de por medio, pues es cuando nos empezamos a encontrar con limitaciones. Compartamos la pasta, y matamos dos pájaros de un tiro.