in Reality Hacking

El resto no nos lo creemos

Con la llegada de Internet y otras redes que permiten que los usuarios publiquen y difundan se termina el control de la información por parte de quien hasta ahora lo tenía en exclusiva: el poder mediático, conglomerado de políticos y multimillonarios que se quieren y odian a partes iguales pero que se necesitan mutuamente. Esta era la teoría, que estaba muy clara; el que se convirtiese en una realidad ocurriría tarde o temprano, a medida que más gente utilizase estas redes y fuese descubriendo el pastel por tanto tiempo escondido. Los acontecimientos de los últimos días en España pasarán a la historía como la primera vez que las redes sociales cambian el curso de la historia de nuestro país (sea lo que sea eso de “nuestro país”).

Hasta ahora solo los grandes periódicos, televisiones y cadenas de radio podían hacer circular la información masivamente. Los medios de masas nos muestran una combinación de hechos y opinión sin que exista una frontera definida entre ambas cosas, y apoyando muchas veces una cosa con la otra. La abobinable perversión de que los hechos nazcan de la opinión de algunas personas es por desgracia algo demasiado común. Las llamadas de Aznar a los medios de comunicación el día del atentado son solo una muestra de ello.

La información que se inocula a la opinión pública a través de los medios está perfectamente medida. O más bien, todo lo que se queda en los pasillos y redacciones es lo que se mide. Hasta ahora solo existía esta red de información que una vez tejida, su contacto con la realidad apenas consige modificar. Una persona normal y corriente ya puede gritar bien alto una injustica o una mentira que apenas tendrá eco mediático. La democracia de hoy en día es como hablar con una pared mientras eres consciente de que cuatro listos te están tomando el pelo.

Pero la tecnología ha hecho que surjan nuevas redes alternativas a los medios de masas a través de las cuales se hace circular una información diferente. Podríamos hablar de capas:

  • la capa que hemos disfrutado hasta ahora, la de los medios de masas, muy poco permeables a la realidad y dirigidos por los intereses de una élite
  • una capa de medios alternativos que pueden difundirse masivamente gracias a la red. La saga de Indymedias, confidenciales varios, agencias alternativas de noticias…
  • y la capa de los weblogs: sitios mayoritariamente personales donde cada uno dice lo que piensa, sin tener que rendir cuentas a nadie, y donde en estos tiempos en los que el periodismo le pierde el pulso a la realidad, en ocasiones se convierten en vibrantes redacciones.

A mayor número de fuentes consultadas (periódico, radio, weblogs, agencias…) menos uniforme será la imagen de la realidad que te formes. Menos fuentes, mensaje más unitario. Pocas fuentes y de una misma tendencia: cohesión. Muchas fuentes de diversas ideologías: esquizofrenía. Quedamos entonces que si solo lees un periódico, recibes un mensaje, que será verde o amarillo, pero será solo uno. Si lees varios periódicos y weblogs y el diccionario de la RAE, recibirás diferentes interpretaciones sobre un mismo hecho. Pero en qué quedamos, ¿ésto es verde o amarillo? Cuando esto ocurre, se comienzan a activar mecanismos de priorización y entran en juego los conceptos de honestidad y confianza.

Visto lo visto, la tendencia es que la confianza en los medios de masas disminuye, porque aumenta aquella en medios minoritarios y weblogs personales. Te fías más de un amigo, de una persona a quien conoces (y leyendo un weblog llegarás a conocer a su autor mejor que a algunos de tus amigos) que de un periódico o televisión al que se le ha visto el plumero y que ha metido la gamba varias veces.

¿Y que le queda a un periódico, entonces? Como bien apunta Javier Cañada, ofrecer contexto: publicar noticias, contar hechos, ofrecer información. Y ya. Porque el resto no nos lo creemos.

El día de mañana, cuando haya muchos más weblogs y la forma de consumir medios cambie, cuando la confianza en los medios de masas disminuya más todavía (porque esto no ha hecho más que empezar), surgirán mecanismos de filtrado colaborativo que nos permitirán digerir mejor ese crisol interminable de pequeñas voces.