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La paradoja de los programas de afiliados de los sitios de comercio electrónico; cambia al programa de afiliados de la tienda de la esquina.

Es común entre webloggers la práctica de crearse una cuenta de afiliado en Amazon u otro centro comercial global para ganarse unos céntimos de euro en caso de que alguien pinche en el enlace y compre el libro que comentas. Este sistema siempre me ha parecido bastante injusto: en muchas ocasiones pinchas en el enlace promocionado y llegas hasta la tienda en cuestión, con lo que estás siendo expuesto a a) la tienda y b) el producto. Si en ese instante realizases la compra, el que puso el link se llevaría la comisión correspondiente, pero ¿quién es tan impulsivo para hacer la compra en ese momento? Lo normal es que ojees el producto, madures la idea en tu cabeza durante algún tiempo, busques alguna otra referencia, y si el interés se ha mantenido después de algunos días, vayas a comprar el libro. ¿Pero quien vuelve a pinchar en el enlace que le dió a conocer el producto y que generaría la comisión al referral?

Es como si Seat solo pagase sus anuncios en televisión en caso de que vendiese coches. Y efectivamente vende coches. Y muchos. Igual que Amazon. Pero Amazon no paga casi ninguno de sus anuncios. Por cierto, anuncios de mucho más valor que los de Seat en televisión, por aquello de los niveles de confianza que comentamos. Seat paga sobre todo porque está generando recuerdo de marca en sus potenciales clientes. Amazon no paga ni un centavo a sus anunciantes por generar este recuerdo de marca. Es más, está haciendo trabajar gratis a sus anunciantes para anunciar su marca.

Definitivamente, estos de internet que se pasan todo el día conectados están un poco chalados.

Pero yo no venía a hablar de esto. Yo he venido a hablar de mis libros.

Eso de la globalización trae tantas cosas buenas como malas. Entre uno de los muchos efectos negativos que más saltan a la vista está la asfixia de los pequeños participantes en la partida. Si bien la desaparición de las distancias y una red como Internet ofrecen posibilidades infinitas a la tienda de la esquina de-toda-la-vida, también le acercan peligros que pueden acabar con ella de un plumazo.

Igual que los macro-supermercados dejan fuera de juego a las pequeñas tiendas de alimentación, Amazon deja fuera de juego a los pequeños libreros. Esa vaga premisa de apoyar lo pequeño frente a lo grande mucha gente la tiene en la cabeza, pero en muchas ocasiones acabas sucumbiendo… Por lo menos yo, que soy vago hasta decir basta y volver a empezar. Es más cómodo comprar un libro en Amazon que bajar a la tienda de la esquina, para además comprobar que no tienen lo que buscas. Hasta los gestos más tibios de un activista son duros, ¿eh?

Consultando la página web del nuevo libro de Lessig he descubierto Book Sense:

BookSense.com is a family of independent-bookseller websites. (And it’s the e-commerce arm of the American Booksellers Association’s Book Sense program.) (…) Book Sense is a national marketing campaign on behalf of the independent bookstores of America. It is both a local and national effort to shine a light on the knowledge and diversity of independent bookstores

Una brillante idea para la que solo hace falta un poco de esfuerzo. Yo la llevaría un poco más allá: un programa de afiliados de la tienda de la esquina. Para qué queremos la tecnología, leñe. Que a estos si les hace falta y no a Amazon. Y no es por ir de hermanita de la caridad: la diversidad es fundamental. Ojalá en España y otros lugares ideas semejantes fuesen posibles. Aunque observando el e-nivel de algunos de los principales jugadores, parece que habrá que esperar.