Redes sociales integradas

La atracción hacia las redes sociales que ha generado el reciente hype en torno al tema creo que se debe, fundamentalmente, al paradigma de navegación que las caracteriza. O sea, la posibilidad de la navegación multidimensional entre los elementos que la forman. Y estos elementos no son más que personas y sus atributos: aficiones, preferencias, conocimientos, relaciones… Desde un punto de vista formal o estructural, además, las personas y sus atributos se encuentran al mismo nivel: de hecho, en la búsqueda de otras personas con nuestros intereses o con conocimientos específicos sobre un tema, tiene más relevancia el atributo que la persona.

(Visión ciertamente deshumanizada, pero yo por el momento prefiero encuentros cara a cara para tratar ciertos temas…)

En una red social una persona es solo un contenedor de ciertos datos. Estos datos son los que, por una razón u otra, nos impulsarán a establecer un contacto. Cuando establecemos este contacto podremos obtener información o conocimiento si se produce una transferencia de estos datos y si los concursantes comparten un contexto/ecosistema informativo común y/o unos referentes culturales compartidos.

Hay redes sociales que desde un primer momento han focalizado el objetivo de los contactos de sus participantes: contactos de negocios (eConozco, LinkedIn) o ligoteo o contactos personales (Match.com, Meetic) son los ejemplos más claros. Luego están las generalistas (Orkut), donde se pueden hacer un poco de todo, pero que al ser demasiado diversas se tiende a la dispersión.

El paso lógico es integrar el paradigma de navegación de una red social en otras herramientas que ya utilizamos para mejorar la manera en la que utilizamos estas herramientas: por ejemplo, apliquemos una capa de red social a lo que el usuario medio (o un poco más alto o más bajo, me da igual :) utiliza en su PC: correo electrónico, agenda, programa p2p, mensajería instantánea, un poco de ofimática, listas de correo, agregador de noticias… y otras que no utilizamos pero puede que lo hagamos en el futuro: lista del super, nuestras inversiones…

Con esa capa de red social nuestra agenda de contactos del correo se fundiría con nuestros contactos de mensajería instántanea, podríamos cotillear a qué listas de correo está suscrito Fulanito (o furilito), qué archivos se ha descargado ultimamente Menganito, tener acceso a los documentos (blog?) de Zutanito, ver qué feeds consulta Zotonete… (todo esto con las pertinentes posibilidades de cada usuario para controlar quién puede ver qué: familia, grupos de amigos, grupos de trabajo, etc.) Esto solo sería la punta de un iceberg.

Todo esto suena muy bien, pero es cierto que es una visión idealista lejana a la realidad (la actual, al menos). Sin embargo la aplicación de este paradigma ya está presente en algunas aplicaciones, y a partir de ahora lo comenzaremos a ver cada vez más (y esperemos que mejor).

Typepad, por ejemplo, herramienta para publicar weblogs, incorpora la funcionalidad de TypeLists, que permite mantener un listado de amigos (blogroll) y las películas y libros leídos. Es decir, que agrega red social, aunque sea timidamente (aunque si proporciona esos datos en XML al exterior, se abre un mundo de posibilidades).

Por otro lado, justo esta misma semana se han anunciado dos proyectos que integran. Intper es un proyecto español que arranca con un concepto interesante detrás, pero con una ejecución y unas formas que dejan algo que desear: integran weblog, fotoblog, gestión de archivos, de enlaces, lista de amigos, email… Multiply lo tiene todo o casi todo, y como una imagen vale más que mil palabras le podéis echar un vistazo a mi página en Multiply.

La agregación creo que es la aproximación correcta para proyectos o servicios que tienen vocación universal, que serán utilizados por usuarios en un espacio o entorno abierto. La integración puede ser la aproximación adecuada para grupos más cerrados, con objetivos más concretos, que tengan razones suficientes para utilizar ese entorno específico.

En conclusión: que poco a poco iremos viendo como ese paradigma de navegación va calando en lo que ya usamos y como surgen nuevos entornos de trabajo que harán la gestión de nuestra información más eficiente.

Servicios de blogs para usuarios medios

Entramos en una etapa en la que eso de los blogs empieza a sonar a personas que no tienen especiales conocimientos de informática (aquí iba un intento de etiquetar a todas esas personas que hacen un uso moderado de la tecnología). Personas que utilizan correo electrónico (mayoritariamente Hotmail o Yahoo) y mensajería instantanea (Messenger – ni siquiera saben que hay alternativas). Y listas de correo sin saberlo, Yahoo Groups mediante (me iba a citar a mi mismo, pero no encuentro el post correspondiente. ¿Y luego dicen que los blogs son una herramienta para la gestión personal del conocimiento?) Programas P2P también, aquí gana Soulseek. Y poquito más, que no es poco.

El otro día un par de amigos me sorprendieron al decirme que leían blogs. Tampoco es que sea nada excepcional, acepto en mi logia a profanos e ignorantes, pero me llamó la atención. No sé cuánto tardé en proponerles: “¿Y por qué no hacéis uno vosotros?”. Accedieron.

(aquí empieza este post realmente, todo lo anterior te lo podrías haber ahorrado)

¿Cúal es la mejor herramienta para hacer blogs para una persona normal?

Lo primero: cuando hablamos de personas normales, mejor no es la herramienta más completa, ni la más eficiente técnicamente, ni la que tiene un diseño más cuidado o más funcionalidades. La mejor herramienta para un usuario de a pie es que la le resuelve la papeleta sin complicarle la vida.

Por otro lado: las personas normales son el tipo de usuario mayoritario, y en el que este momento empieza o va a empezar a usar los blogs, porque su uso les llama la atención, les resulta atractivo y pueden hacer cosas que les sirven para algo. Como ha ocurrido con el correo electrónico, el messenger, o el Soulseek (sobre los usos y beneficios de los blogs comparados con el del email o las descargas p2p hablaremos otro día).

Disclaimer: en todo momento estoy pensando en mis amigos, varios casos concretos. Lo que necesitan es una herramienta que les permita publicar y a correr. El nivel de conocimientos y esquemas mentales no va más allá (insisto, no es poco) del uso de un webmail, de un messenger, procesador de textos, soulseek… (como ejercicio teórico también estoy prescindiendo del clásico amigo manitas que les hace un apaño y les crea un blog en su MT)

Las herramientas: de entrada, nos podemos olvidar de todas aquellas que requieran una instalación en el servidor, por ejemplo Movable Type, WordPress, etc. Porque es complicado. Y lo de pagar por un servicio, de momento nada. Alguien que ya haya usado un blog y conozca el tema, sí se puede plantear pagar unos 20 euros al año por este servicio, pero no una persona que quiere “probar” o que va a tener su primer weblog. Hace falta un servicio en plan ASP, o sea, que el usuario solo se tenga que dar de alta y empezar a funcionar.

Si para tener una cuenta en Hotmail de entrada hubiese que pagar, muy pocas personas tendrían una, y Hotmail no hubiese llegado a ser lo que es hoy (con todo lo que eso significa).

Por lo que nos quedamos con un candidato: Blogger. Y en castellano Blogia, se me había pasado pero turista (gracias!) en los comentarios me ha hecho recordar. También está el recién salido del horno Acelblog (y seguro que habrá más).Y para fotos, fotolog.net.

Predicción de Gurú: De aquí a un año Yahoo, Terra y compañía ofrecerán blogs tal y como hoy ofrecen correo electrónico. Será más de un año, pero será. Están los casos de aquel ISP que licenció Blogger en Brasil, y de las alianzas de Six Apart en Japón para ofrecer TypePad.

Siguiente post: interfaz de usuario de un servicio de blogs para personas normales.

¿La mejor política cultural es la que no existe?

Interesantísimo artículo publicado en la revista Telos (recomendado hacerse con la cuidadísima versión impresa, aunque si no es posible, se agradece que también esté online al 100%: http://www.campusred.net/telos).

El artículo en cuestión está escrito por Néstor García Canclini y trata sobre las políticas audiovisuales (sobre todo cine) que tienen diferentes paises: desde el proteccionismo más hermético hasta la dificultad de articular políticas por ese mismo proteccionismo… El artículo me parece fascinante: no se queja explicitamente en ningún momento pero tiene un tono que transmite una sensación de desolación bastante importante. Habla de México, pero esa situación se puede extender con diferente grado de semejanza a distintos paises, España incluida, of course. Aquí no nos vamos a quedar sin Instituto de Cinematografía, pero el efecto de la cuota de pantalla es igual de devastador.

Es llamativo que la enorme transformación del papel del Estado en la cultura que representa quedarse sin el Instituto Mexicano de Cinematografía, sin el Centro de Capacitación Cinematográfica (IMCINE), los Estudios Churubusco, el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías, Educal (distribuidora de libros de organismos estatales, con más de 60 librerías) no surja de un debate público entre los que conocen y gestionan estos campos, ni de una evaluación de su potencialidad y deficiencias, sino de una iniciativa presupuestal. Así se suprimieron en México organismos públicos a lo largo de los años ochenta y noventa, se anularon los precios preferenciales para el envío postal de libros, se vendieron más de 200 salas estatales de cine y, ya en esta década, se quitaron incentivos a la industria editorial e inventaron impuestos para los escritores, los libros y las revistas, siempre con las excusas de austeridad y saneamiento financiero. Por no hablar de la reducción del 12,5 por ciento del tiempo fiscal en televisión al 1,25 por ciento, que ni siquiera tiene ese pretexto, y que significó desperdiciar un espacio sin costo para difusión cultural, campañas de salud y educativas.

(…)

El Gobierno estadounidense da exenciones impositivas a las 13 compañías de ese país que controlan el 96 por ciento de la distribución y proyección, permite su concentración monopólica, coloca barreras a la entrada de filmes extranjeros y presiona a otros gobiernos, como ha ocurrido en México, para que desregulen la distribución y exhibición eliminando cuotas de pantalla y cualquier protección a las cinematografías nacionales. Sólo así pueden explicarse las cifras de las investigaciones de Enrique Sánchez Ruiz en México y Toby Miller en Estados Unidos: en este país, donde en los años sesenta del siglo XX circulaba un 10 por ciento de películas importadas, ahora todas las extranjeras no ocupan más que un 0,75 por ciento del tiempo de pantalla.

Porque el cine estadounidense es uno de los más subsidiados del mundo, esa sociedad tan multicultural es monolingüe en el cine y en gran parte del espectro mediático. Si un 12 por ciento de la población (35 millones) es hispanohablante, es curioso que los “hispanos”, que asisten en promedio a 9,9 películas anualmente, cifra mayor que la de espectadores anglo y afroamericanos, no puedan ver más que una o dos películas de España o América Latina en varios años. Los Ángeles, con 6,9 millones de hispanohablantes, dispone de sólo siete salas para cine en esta lengua, y Nueva York, con 3,8 millones de hablantes en español, no tiene ninguna dedicada a este idioma de forma permanente.

Los privilegios de la producción hollywoodense están trasladándose a varios países latinoamericanos, debido al control de la distribución y la exhibición por empresas estadounidenses, canadienses y australianas, y también mediante el procedimiento de block booking, la contratación por paquete de películas. Quiere decir que las distribuidoras, para vender, por ejemplo, El hombre araña o Matrix, obligan a las salas a comprar 30 filmes de bajo interés y calidad, y a programar sus películas durante los meses de mayor público. Si un exhibidor nacional, aunque sea tan poderoso como Cinépolis, con 1.002 salas en México, coloca filmes no estadounidenses (latinoamericanos o europeos) en las semanas preferentes, será “sancionado” por las distribuidoras de Estados Unidos privándolo de sus éxitos de taquilla.

La viabilidad del sistema

Me enteró a través de Barrapunto de un nuevo proyecto que surge del taller de proyectos sociales de Interactors. (Me alegro de enterarme a través de Barrapunto en vez de por otros caminos más cortos, por lo que eso significa).

El nuevo proyecto se denomina Alquimia:

Sociocibernética, El Modelo de Sistemas Viables y el Team Syntegrity de Stafford Beer y los Desarrollos de Software Libre, aplicados a Comunidades Sociales. Democracia, participación, transparencia, descentralización, globalización, eficiencia.

En el artículo de presentación se dan claves más concretas:

“La Humanidad gestiona sus propios asuntos con una incompetencia desalentadora” – Stafford Beer

Estas palabras fueron pronunciadas por una de las mentes más prodigiosas que ha dado el intelecto humano. El profesor Stafford Beer, un hombre que dedicó su vida a buscar la manera de mejorar la organización del mundo.

Fue uno de los mayores exponentes de una ciencia llamada Cibernética, que según su propia definición es la ciencia de la organización eficiente. Su visión holística de la vida, una mente prodigiosa dedicada al estudio de las ciencias, su respeto por los más altos valores humanos y su preocupación por el rumbo auto-destructivo de la humanidad, le llevaron a desarrollar un modelo de organización pensado para sobrevivir en un mundo que cambia a gran velocidad. Un modelo inspirado en sistemas biológicos, un modelo de comunidad viviente pensado para seres humanos, cuya finalidad es mantenerse viable teniendo en cuenta varios factores, sobre todo las infinitas variantes que da un entorno altamente cambiante y que son gestionadas gracias a un sistema de información relevante transmitida casi en tiempo real. Un modelo participativo, democrático y transparente, que da capacidad de actuación y aprendizaje a sus parte autónomas (descentralizado) mientras mantiene la cohesión del conjunto global, aplicando leyes fundamentales de la cibernética, con el fin de conseguir un objetivo fundamental: la viabilidad del sistema.

Por el momento han recopilado un buen montón de literatura sobre el tema.

Todos al centro, todos a los lados

Victor, a raiz de otro interesante comentario, deja escrito lo siguiente en su nuevo weblog:

(…) debido a nuestra cultura, la temporalidad realmente es una mala situación: nuestro modo de vida nos empuja a independizarnos, casarnos y comprar una casa. Para comprar una casa, aparte de aval, los bancos solicitan una nómina estable. Sin nómina estable, no hay casa, no hay familia y tampoco hay independencia. En otros países la necesidad de comprar una casa no es tan grande, y por tanto la movilidad es más facil.

Se refiere a la temporalidad en los trabajos y el mito del trabajo-para-toda-la-vida, que es un mito que no existe en muchos más sitios que en España. Yo añado que a lo de tener un trabajo fijo, nos meten doblada la necesidad de vivir en grandes ciudades. Lo cúal realimenta esa rueda: la sociedad considera como un progreso el ir a vivir a Madrid o Barcelona; cuanta más gente venga, más subirán los pisos, y el ansia por tener una nómina crecerá más todavía. Y con ello desaparece la preocupación por tener un trabajo decente donde estés cómodo. La gente se acaba conformando con cualquier cosa. ¿Quién se va a atrever a hacer de emprededor con este panorama? Y ya no es que uno se atreva o no, es que apenas tienes espacio mental ni siquiera para pensarlo.

Deberían establecerse políticas que fomentasen el desarrollo de ciudades pequeñas, y no solo de Madrid y Barcelona. Lo gracioso es que vivir en Madrid muchas veces es un asco: mucha contaminación, todo muy caro, pierdes un montón de tiempo en el transporte público, en los bares solo hay garrafón… Vaya, que no hay calidad de vida: pero aún así, irse a Madrid es lo que todo el mundo quiere.

En otro orden de cosas, descrubo por los referentes (sucinta traducción) A Pensar de Todo.

Desde América Con Amor

Desde América Con Amor fue un proyecto en el que eché una mano hace un par o tres de años (¿o fue más? Tengo que hacer recapitulación y dejarlo por escrito, para los anales y eso). Quim fue quién me lío (como siempre ha hecho y seguirá haciendo, es su especialidad :). El proyecto era realmente interesante. Un viaje por América haciendo entrevistas a gente normal que contaban cosas excepcionales. O cosas normales y corrientes, las de su vida diaria, que son las más interesantes que te pueden contar.

Empezó en California; el recorrido lo marcaban los propios entrevistados, quienes elegían al próximo. La única condición es que estuviese más al sur. Quim estuvo un año viajando desde EEUU (California), pasando por todo México, Guatemala, El Salvador y… ¿terminó en Costa Rica? Creo que sí.

Ayer comenté el proyecto con una amiga y justo hoy ha llegado un correo-e a nettime anunciando el aniversario de Maclovio Rojas, una comunidad independiente de familias campesinas en Tijuana en la que Quim estuvo en octubre del 2001.

Este par de casualidades bien se merecían un post, y la recomendación de que se le eche el diente a las entrevistas y los diarios del viaje de Quim. También aprovecho y pregunto por el libro :), formato que se merecen todos esos textos.

Mi necesario comentario sobre Gmail

Pues al final no era broma. No voy a salir de mi letargo para dar mucho la paliza con esto porque ya se ha hecho. Además, me esperan en la playa. Solo algunos apuntes.

(¿Pero no decías que no ibas a dar la paliza con ésto? Bueno, solo un poco: acabo rápido)

Hace 4 años nadie pensó que un nuevo buscador podría adelantar a gigantes como Yahoo o dejar en la cuneta a Altavista sin despeinarse. Ahora supongo que nadie tendrá dudas de que en un par de años (las personas somos leeentas adaptando estas cosas) Google se hará con gran parte de los usuarios de Yahoo y Hotmail.

Sobre el GB de espacio, Mark Fletcher da en el clavo:

“When designing a service, assume hardware is free. Assume processing power and storage are infinite. Because they approach that over time, and limiting them does your service more harm than good”.

También comenta algo obvio: si tienes un mon-tón de email guardado en Google, volverás, volverás y volverás. Google se convertirá en algo incluso más pegajoso de lo que es ahora.

Las personas saben que Google funciona: es rápido, te da muchos y buenos resultados, y no te da el coñazo con la publicidad. Y son atributos que van a asociar a su email desde el primer momento. E incluso antes: ya lo han hecho. El otro día una amiga (¡Hola Isa!) que no es power-user ni nada por el estilo comentaba que qué guay que Google sacase un email, “con lo fácil que es de utilizar, ¡y encima te dan un montón de espacio!”

Ya lo comenté en su día: lo de que incluyan publicidad contextual relativa al contenido de tus emails me parece una aberración (y parece que, al menos en España, es ilegal). El hecho en si se supone que no es tan malo, ya que dicen que ningún humano hurgará en los mensajes (sería imposible seguir las conversaciones de millones de personas, y es algo que cualquier administrador de sistemas puede hacer a día de hoy). Lo que me parece grave es que nos acostumbremos a estas cosas y no nos importe lo más mínimo. Siempre lo he dicho: dentro de 50 años llevaremos chips en el cuello como hoy los llevan los perros. O esto es el progreso o yo debo ser un tanto reaccionario.