Publicidad por tu atención

Hoy en día pagamos por muchas cosas con nuestra atención en vez de con dinero. Vemos multitud de horas de televisión a cambio de anuncios; leemos periódicos muy baratos o gratis también a cambio de publicidad; muchas de las páginas web que visitamos tampoco nos cobrán dinero, sino que hacen uso de nuestra atención para generar ingresos.

Algunas de las cosas que intercambias por tu atención tienen cierta calidad. En la televisión de vez en cuando hay alguna buena película, los periódicos todavía tienen algún columnista decente, y hasta algún gratuito sobrepasa por los pelos los límites mínimos de la decencia periodística (aunque eso no exima a la prensa “seria”: algunas portadas de La Razón no desentonorían en Qué y viceversa).

Van surgiendo nuevos espacios en los que gastamos nuestro tiempo (por ejemplo, comunidades en Internet), pero el modelo de intercambio de atención sigue siendo casi exclusivamente el único modelo.

Ante nosotros tenemos una matriz compleja de intereses, aficiones y preferencias estéticas; necesidad de entretenimiento y evasión; facilidad de acceso a los contenidos; el no complicarse mucho la vida después de un día entero trabajando… Factores que intervienen en el hecho de que seamos ávidos intercambiadores de nuestra atención por… mmm, basicamente, cualquier cosa.

Nos llevaríamos un elefante a casa si nos lo ofreciesen a cambio de ver algún anuncio, aunque nunca habíamos pensado en tener un elefante y probablemente ni nos interese ni podamos tenerlo en casa.

Personalmente encuentro que los contenidos que me ofrecen a cambio de publicidad, sobretodo en medios generalistas, no me interesan lo más mínimo. Puede ser por lo generalista, o porque su modelo de negocio acaba pervirtiendo el interés y la ilusión con que un día esos contenidos fueron concebidos.

¿Hay una tendencia que hace que lo gratuito y financiado con publicidad acaba siendo un producto pobre (cuando no nace tarado directamente)?

¿Ejemplos de productos financiados con publicidad y que sean interesantes?

Concurso de posicionamiento compuntoes

No se quien ha organizado un concurso de posicionamiento. Se trata de posicionar en Google (no se si también en otros buscadores) el término compuntoes. Parece que estamos participando indirectamente, porque alguien está concursando mediante un blog creado en La Coctelera: http://www.lacoctelera.com/compuntoes/.

Va en tercera posición.

compuntoes.png

En La Coctelera actualmente no se puede tocar la plantilla del blog, así que el concursante está participando con el HTML por defecto. Fina ironía el que alguien acabe utilizando tu herramienta para prácticas que aborreces como el SEO inorgánico.

Rabble @ The Cocktail

Luis ha publicado unas cuantas fotos de la charla de Evan del otro día.

Su visita y la de Joshua han sido muy agradables, nos han dado muchas pistas sobre como seguir aumentando nuestra escalabilidad, cervezas, etc. Evan colgó su charla en testingrails.com, pero parece que el site está escacharrado right now.

Tagueando personas

Ayer estaba en un bar -práctica tal vez demasiado habitual en mi- hablando de Internet -práctica que desaconsejan el 97% de los doctores consultados. La cuestión es que dos personas presentes en el citado bar, armadas de cerveza, se pusieron a taguearme.

Me pareció graciosa la idea de que personas tagueen a otras personas. Se podría hacer un site extremedamente sencillo que solo permitiese eso. Como experimento. A ver qué sale. Te das de alta y puedes comenzar a taguear a otras peronas que estén dadas de alta. Cada persona tiene una pequeña ficha: su foto, su nombre, sus URLs…

Y luego a hacer nubes de tags, clusters, ábacos…

Y podrías mandar un SMS (tag furilo beodo) para taggear a alguien sobre la marcha.

Seguro que ya existe algo parecido o simplemente exactamente igual, pero es igual.

Lo vamos a hacer.

Charlar con los colegas

El último manifiesto de ChangeThis trata sobre la industria musical: The Rise and Fall of the Hit. Es una adaptación del libro The Long Tail: Why the Future of Business Is Selling Less of More.

Es un interesante trabajo periodístico con datos y hechos, no con interpretaciones peregrinas como las de algunos tertulianos de la blogocosa (la manera de consumir cambia, las estrellas artificialmente agigantadas entran en declive, pero esto no supone el todo gratis).

Recomiendo su lectura íntegra, pero copio y pego aquí algunas extractos reveladoros e inspiradores:

On March 21, 2000, Jive Records released No Strings Attached, the much-anticipated second album from NSync. It sold 1.1 million copies its first day and 2.4 million in the first week, making it the fastest-selling album ever. The music industry had cracked the commercial code. With NSync, a pop-idol boy band fronted by the charismatic Justin Timberlake, Jive had perfected the elusive formula for making a hit.

In retrospect it was so obvious: What worked for the Monkees could now be replicated on an industrial scale. It was all about looks and scripted personalities. The music itself, which was outsourced to a small army of professionals (there are 60 people credited with creating No Strings Attached), hardly mattered.

Between 1990 and 2000, album sales had doubled.

When it comes to lost marketing power, nothing compares to the decline of rock radio. In 1993, Americans spent an average of 23 hours and 15 minutes per week tuned to a local station. As of summer 2005, that figure had dropped to 19 hours and 15 minutes. Time spent listening to the radio is now at a 12-year low, and rock music is among the formats suffering the most. Since 1998, the rock radio audience has dropped 26 percent. What’s killing rock radio? A perfect storm of competition. Start with the 1996 Telecommunications Act, which added more than 700 FM stations to the dial. This fragmented the market and depressed the economics of the incumbents.

Practically every other sector of mass media and entertainment has witnessed a similar shift away from hits. Last year the Hollywood box office take fell 6 percent, continuing a decline in attendance per capita that started in 2001. The average top 25 blockbusters in any given year so far this decade have accounted for 5 percent less of the total box office gross than in the 1990s, even as they’ve cost 57 percent more to make.

Just 52 percent of Americans read a daily newspaper, compared with 81 percent four decades ago. Magazine newsstand sales are at their lowest level since 1970.

The era of the blockbuster was an anomaly. Before the Industrial Revolution, culture was mostly local— niches were geographic. During the ’70s, American Idol wouldn’t even have made it to the top 10 with that kind of market share. Collectively, the hundreds of cable channels have now surpassed the networks in total viewership. No single one dominates.

We are abandoning the tyranny of the top and becoming a niche nation again, defined not by our geography but by our interests.

Instead of the weak connections of the office water cooler, we’re increasingly forming our own tribes, groups bound together more by affinity and shared interests than by broadcast schedules.

Recordatorio: Taller de Testing en Rails

Ya no queda nada para el taller de Testing en Rails que celebramos en Madrid el próximo martes 12 de septiembre. El taller correrá a cargo de Rabble, ex-Odeo y actualmente escribiendo un libro sobre testing y Rails.

Lugar

Aula The Cocktail – C/ Salamanca 17 (mapa)

A partir de las 19 horas.

Actualización:

Quien piense en asistir por favor que me escriba o deje un comentario en este post para quedar apuntado en este wiki que hemos montado.