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El mojo y los tres ingredientes esenciales de una comunidad

No hay una fórmula mágica para una crear una comunidad de éxito. Y cuando hablo de éxito no me estoy refiriendo a una de cifras millonarias, sino a una donde hay usuarios que disfrutan gracias a la comunidad, en un ámbito de ocio o de negocio, ya sea porque conocen a gente y establecen relaciones, porque se informan y descubren, porque recuerdan y siembran la semilla que les permitirá recordar…

De ahora en adelante denominaremos mojo (en honor al mayor teórico que he conocido sobre el concepto) al factor clave para el éxito de una comunidad. Es un factor que escapa a un corsé teórico o práctico que permita desplegarlo allí donde se nos antoje. Una comunidad tiene mojo o no lo tiene, al igual que una serie de televisión, una obra de arte, un humorista… Los ingredientes para construir todas estas cosas están ahí, en cualquier manual, y cualquiera puede ponerse manos a la obra. Sin embargo una película que responda a las leyes básicas del buen guión puede tener éxito, conectar con el público, hacer click… o no. Puede tener mojo, o no tenerlo.

El mojo es la sustancia espiritual que hace especial una comunidad, una serie, una persona… y que no responde a ningún indicador racional, medible ni inventariable. El mojo nace, no se hace. Dicho lo cual, podemos continuar, con otras cosas si inventariables.

Aceptando que el mojo escapa a nuestro control, una comunidad se debe basar en tres ingredientes esenciales:

  • La historia – Una comunidad tiene que tener una “historia” sólida que la sustente, que articule el sentido de pertenencia de los usuarios a la comunidad. No tiene porqué ser una gran historia. Por ejemplo, en el caso de Wesabe la historia es “nos juntamos para compartir experiencias sobre como gestionar mejor nuestro dinero”. En Flickr te juntas, primero, para compartir tus fotos con tus amigos y después vas descubriendo que acabas viendo fotos muy chulas de gente que no conoces. Y les acabas conociendo. Si no hay una historia que sirva de referente a los posibles usuarios éstos nunca vendrán.
  • Las herramientas – Una comunidad tiene que permitir a sus usuarios hacer las cosas (subir fotos, publicar textos, valorar contenidos…) de la forma más sencilla, óptima, rápida y satisfactoria posible. La usabilidad de toda la vida. Es obvio y parece que todo el mundo se lo sabe, pero no todo el mundo lo aplica. A mayor facilidad, mayor participación. A casi todos nos queda todavía mucho camino por recorrer.
  • La capa de red social – Utiliza el paradigma de navegación de red social hasta la extenuación (siendo respetuoso con tu amiguito diseño de interacción y tu amiguita usabilidad). Recordemos que red social es una funcionalidad, no un producto. Fomenta la navegación de tus usuarios: ayuda a que descubran, exploren, conozcan…

Selecciona tu comunidad favorita y observa qué uso hace de estos tres ingredientes, y cuéntalo en los comentarios.