in redes sociales

Me resultan curiosas las proclamas absolutistas respecto a guerras y triunfos si los nombres de Facebook y Tuenti van en la misma frase.

Creo que hablar de guerra entre estas dos redes sociales no tiene demasiado sentido (por expresarlo de alguna forma comedida y educada…). Juegan en ligas totalmente diferentes y sus públicos son casi las dos caras de una moneda: unos padres, y sus hijos.

Facebook es utilizada por gente con un determinado nivel sociocultural, y que se va extendiendo poco a poco de una forma orgánica (poco a poco comparado con la extensión de Tuenti, claro). Curiosamente aquí ha empezado a despuntar entre profesionales de 25-40 años, cuando en su inicio fue 100% universitaria.

Tuenti ha tenido el crecimiento más explosivo de la historia de un producto web español. Su usuario es un chaval -cualquier chaval- de 15 años cuyos todos sus amigos tienen Tuenti. El gran porcentaje de usuarios de Tuenti usa Tuenti y el Messenger, y ya.

Internet para ellos es Tuenti (otro día tratamos el tema de que, por lo anterior, usan Tuenti como si estuviesen usando el Messenger, y como esto condiciona el contenido generado, la calidad de las interacciones, y el valor publicitario del soporte).

Por el momento Tuenti es el gran chat multimedia en el que los usuarios están todo día y se llevan en el bolsillo (me atrevo a decir que las tarifas planas más usadas en este país, además de lo planes de datos para profesionales, son las que se han hecho personalizadas para Tuenti).

Facebook nos hace gracia porque encontramos a nuestros amigos del colegio… En Tuenti están los amigos del colegio. Veremos que pasa con Tuenti y cómo lo usan cuando salga de él esta generación que se ha formado mediaticamente hablando con la herramienta. Creo que este es un punto fundamental que poca gente tiene en cuenta.

En Tuenti seguirá entrando gente durante mucho tiempo, en Facebook ya falta poco para que estemos todos.

Entonces podremos ver si hay guerra o no, o si simplemente Facebook se queda como un pequeño refugio de unos cuantos cascarrabias… Yo me iré al bar de viejos, eso por descontado. Siempre me han gustado mucho más que los antros modernillos apestados de gente.