El principio de Ingrid Bergman

En Casablanca, el director pone a Ingrid Bergman en el lado derecho de la pantalla siempre que le es posible, ya que los occidentales normalmente empezamos a leer una imagen por la izquierda y acabamos descansando en la derecha (ella es mucho más guapa que Humphrey Bogart).

Del mismo modo, casi todo el mundo es diestro, por lo que lo bueno de una pantalla, lo clickable, debería estar en la derecha también.

Caterina Fake, fundadora de Flickr, comentando un prototipo de Flickr de hace 5 años:

La irracionalidad de los usuarios

Son curiosas las agresivas reacciones de los usuarios cuando se enteran de que su servicio favorito pasa a ser de pago. Hoy le toca a Last.fm.

Sería bonito investigar sobre las relaciones entre usuarios y servicios. No solo cuando ocurre algo como lo de Last.fm, si no en general sobre la percepción que tienen las personas sobre las obligaciones y deberes que una empresa adquiere con sus usuarios, incluso cuando el servicio es totalmente gratuito.

Ideas a vuela pluma…

  • Aunque el servicio sea gratuito, los usuarios sienten que tienen el derecho a exigir como si estuviesen pagando una fortuna. No entro a valorar esta postura, pero es indudable que hay muchos usuarios que piensan de este modo. Moralmente podemos estar de acuerdo en que un proveedor debe esforzarse al máximo, pero en cualquier caso quien rige la relación son las condiciones de uso que los usuarios siempre ignoran y donde los proveedores se cuidan de establecer las condiciones que les parecen asumibles.
  • Los usuarios parecen olvidarse de que mantener un servicio exige una cantidad de dinero considerable (o simplemente lo ignoran). Si los ingresos actuales no dan para pagar las nóminas (o las exigencias de retorno de los inversores), ¿cómo se va a seguir prestando el servicio? ¿Por amor al arte?
  • Si no estás de acuerdo con la ética del funciomaniento de un negocio (que alguien obtenga ingresos para pagar nóminas y obtener beneficios), por qué lo usas, ¿incluso cuando es gratuito?

A esto hay que sumar la II Ley del Feedback, claro…

La conclusión es que los usuarios somos desagradecidos, inconsecuentes con nuestros principios y exigentes aún cuando el contrato firmado no nos asiste.

Irracionalidad pura.

Bienvenidos al maravilloso mundo de los servicios gratuitos en Internet.

II Ley del Feedback

A. Cuando se realizan cambios en un producto la gente los percibe de forma negativa en un primer momento si éstos introducen variaciones en la forma de manejarlo, aunque a la larga sean beneficiosos para ellos.

B. A la hora de dar feedback u opiniones sobre cambios en un producto siempre se esforzarán más en mostrarlas aquellas personas que tengan opiniones negativas.

Es decir, dado un grupo de personas que usan un producto, donde 1/3 no estan satisfechas con los cambios, 1/3 son indiferentes, y 1/3 están satisfechos, el tercio insatisfecho generará mucho más ruido que el resto, dando una imagen incorrecta sobre la percepción global de los cambios.

* * *

Notas:

  • El reciente rediseño de Facebook ha vuelto a poner de manifesto esta II Ley del Feedback. Se han creado grupos multitudinarios quejándose del cambio. Esto ya ocurrió hace años, cuando introdujeron el Newsfeed. Ese cambio introducía modificaciones severas en la forma en que se usaba el sistema, pero si hubiesen hecho caso a los usuarios y lo hubiesen quitado, lo que hoy es un patrón de diseño universal probablemente no se hubiese extendido.
  • Por tanto, es importantísimo saber escuchar el feedback de los usuarios, y no dejarse despistar.
  • La primera ley del feedback no se cual es, pero asumo que ya existirá y por eso bautizo la mía como la segunda.

37 Signals está produciendo videos con testimonios de clientes que usan sus productos. Una estupenda herramienta de comunicación que genera una implicación emocional mucho más alta que un texto adornado con imágenes. Han hospedado los videos en Vimeo, un site con el que sin duda comparten buen gusto en cuanto al diseño y experiencia de usuario.

Pero van a retirar los videos de Vimeo. No porque ellos quieran, sino porque se lo han pedido. Vimeo es muy claro con sus condiciones de uso: el site es para uso personal, solo puedes subir videos que hayas creado tu mismo, y nada de videos comerciales de cualquier índole, ni videos que hayas visto por ahí y que te hayan parecido graciosos, ni videos para los que tengas derechos o que sean de dominio público.

Sus community guidelines son toda una declaración de principios, de lo que son y a dónde quieren ir.

Sería fácil transigir en el caso de 37 Signals: son una empresa modelo (y más en este contexto del mundo del desarrollo web, con el que los propios creadores de Vimeo seguro que se sienten muy identificados), no son una multinacional, sus videos son de calidad y presentan un producto muy amigable y cercano… y lo más importante, claro: están perdiendo un cliente de pago y una posibilidad de promoción bastante considerable. Y sin embargo Vimeo se mantiene firme sin traicionar sus “principios”.

***

Vimeo tiene un site esplendidamente diseñado: la arquitectura de información, la interacción, el aspecto visual… y un buen contenido. En mi opinión, quien lo conoce lo percibe como un site de una calidad tremenda. Un sitio donde querer estar. Una marca que la asocias con creatividad, independencia, cosas bonitas… (esto es díficil de explicar pero quien lo use creo que lo entenderá). Y que te invita a añadir (y crear) tus videos como otros sites no lo hacen.

Mientras los aspectos de producción si que los pueden controlar unilateralmente, el contenido es un elemento sobre el que apenas tienen ningún control. Entonces, ¿cómo han conseguido que todo el mundo suba un contenido muy alineado con el espíritu del site, integrándose perfectamente con el resto de elementos de diseño?

imagen-12.png Haciendo de las condiciones de uso del site un elemento de diseño más. Definiendo de forma concreta el tipo de contenido que aceptan, alineado con la finalidad que se han propuesto al crear el site, establecen un filtro que condiciona enormemente (solo hay que ver los resultados) la calidad del conjunto y el espíritu general que respira el site.

Si a eso le añades una gotitas de “imitación” (casi todas las cosas que hacemos son fruto de imitar algo que nos gusta) tienes una vibrante y sana comunidad en marcha (en realidad nadie tiene que añadir esas gotitas, es algo que está ahí).

Y ser muy estricto de forma constante con el contenido que te va llegando, claro. Lo que implica quitar videos como los de 37 Signals, algo que a priori casi nadie se atrevería a hacer.

Este caso es un perfecto ejemplo de como limitar y centrar las intenciones es altamente beneficioso: si aceptasen cualquier tipo de contenido serían un YouTube más, no sentirías nada especial hacia el site, y ellos no se diferenciarían. Prescindiendo de pan para hoy están creando un banquete para mañana en forma de una comunidad creativa y de calidad.

Plaf.com

Plaf.com es un registro colaborativo del precio de las cosas. Alguien la definió como un “IPC popular”.

Desde un menú del día al ADSL, a lo que te gastas en libros o en ir al cine, a lo que ganas o el aumento de tu sueldo. Cada usuario responde de forma muy sencilla a cuánto le cuesta determinado servicio, y de forma agregada podemos ver el precio medio del servicio en cuestión, pudiendo filtrar por provincia y otros criterios.

Creo que es una idea con un potencial tremendo a medida que se vaya disponiendo de un número alto de reportes. La API, que todavía no existe pero que ya crearán, dará lugar a experimentos geniales. Seguro.

Una idea de César Martín y Juan Domínguez.

Por estos días se cumplen 20 años de la invención de la web y el HTTP por Tim Berners-Lee. Siempre me gusta contar la batallita : TBL estaba en el CERN y estaba harto de no disponer de un listín telefónico unificado: cada persona llegaba desde un lugar del mundo con su propio sistema informático, incompatible entre ellos. Y eso le obligaba a dar largos paseos por el gigantesco lugar cada vez que quería hablar con alguien.

Pensó que sería ideal que independientemente del sistema, cada máquina pudiese compartir documentos con las demás. Le presentó una propuesta de proyecto a su jefe y éste le dejó que trabajase en ello como un side-project.

El resto, como suele decirse, es historia.

La batallita la cuenta el propio Tim en Weaving The Web, un libro que escribió hace 10 años contando la historia de la web. Hasta ese momento, 1999, se había desarrollado la primera parte de su sueño. La segunda parte era la web semántica, via RDF, que se tenía que empezar a desarrollar a partir de ese momento.

Hoy he visto, hace poco en el que hace una recapitulación de estos 20 años, mirando hacia delante (son 20 minutos de video, pero lo recomiendo encarecidamente).

Si os fijáis no habla ni usa sola vez de RDF, y creo que tampoco cita “web semántica” (me parece acertado el no hacerlo, dado lo manoseado de la cuestión), pero insiste en los mismos conceptos. Reclama datos, más allá de documentos, que puedan ser tratados para que se puedan crear conexiones.

Raw Data Now.

¿Nos hacemos una camiseta?

Emocionante.

No tenemos RDF (era díficil); pero tenemos APIs. Geeks encargados de construir servicios en Internet han demostrado el tipo de cosas que se pueden hacer con datos libres y accesibles. La segunda parte del sueño.

Ahora solo queda -¡casi nada!- que los dueños de estos datos los liberen, vía APIs o formatos máquino-leibles, para su reutilización y reconexiones (los dueños de datos valiosos: poder acceder programaticamente a las fotos de la borrachera del fin de semana está bien, pero hay vida más allá :)

¿Y quienes son? La Wikipedia; los gobiernos; los institutos de estadística; las empresas… Repasaré fuentes y usos en el próximo capítulo.