AbreDatos 2010, estupenda primera etapa del camino

El pasado fin de semana tuvo lugar el primer Desafío AbreDatos organizado por Pro Bono Publico. Una idea que surgió en una de las quedadas de ProBP a principios de año, y que decidimos ejecutar en cuanto pudiésemos. Así lo hicimos, y estamos muy contentos con el resultado: 47 equipos inscritos, de los cuales han terminado 30.

Podéis ver los proyectos en live.abredatos.es. Muchos proyectos tienen una calidad tremenda para haberse realizado en solo un fin de semana. Ahora comienza una fase de difusión y marketing, periodo de 4 semanas al cual seguirá la evaluación de los proyectos por parte del jurado.

La creación de las aplicaciones es solo la primera parte del camino de AbreDatos: es un tremendo éxito parcial que tengamos aplicaciones útiles funcionando con datos públicos, pero el éxito total lo tenemos que medir en base a las reacciones que provoquemos en las administraciones que gestionan esos datos. Por el momento hemos conseguido cierta repercusión mediática; esperemos que se vaya contagiando a los responsables.

El miércoles tuvimos una nueva quedada de ProBP (los terceros miércoles de mes, ¡estás invitado!) y estuvimos planteando los próximos pasos en torno a AbreDatos y a la propia asociación. Puedes leer el resumen de la reunión.

Queremos continuar las lineas que se han esbozado durante el Desafío: crear un equipo de infraestructura técnica que vaya consolidando todo el trabajo técnico, queremos seguir desarrollando el inventario de datos públicos que nos permita hacer un seguimiento de la liberación de los datos, y queremos organizar labores de comunicación para ejercer de “lobby ciudadano” para fomentar y acelerar la liberación de los datos.

Si te interesan todos estos temas y quieres profundizar, te recomiendo la lectura de Open Goverment, un libro de O’Reilly que reune un montón de ensayos de otra tanta gente que cubren un montón de temas relacionados.

Cuando desarrollamos un producto digital podemos utilizar ciertos trucos para mejorar la percepción de uso de los usuarios cuando utilizan un interfaz. Engaños benévolos para hacerles ahorrar tiempo o hacerles pensar que lo están ahorrando. Algunos ejemplos:

En el iPhone OS (iPhone, iPod Touch y ahora iPad) Apple te invita a crear una imagen estática en PNG que sea igual que parte de la primera pantalla que vaya a ver el usuario (logicamente en la imagen no podrás incluir contenido dinámico). La primera pantalla puede tardar en cargar unos instantes, pero la imagen se muestra inmediatamente: de esta manera el usuario percibirá que la aplicación ya está cargando.

En Pivotal Tracker cuando escribes un comentario a una historia y la envías, el sistema actualiza inmediatamente el cliente, con lo que el usuario ve que su comentario ha sido guardado, y por debajo lo envía (un proceso rápido de menos de un segundo, pero no tanto como actualizar de forma inmediata el cliente). Lo mismo ocurre con muchas acciones en Gmail.

En muchas aplicaciones se puede ver el efecto contrario: precargar contenido HTML (ya sea estático o dinámico) y mantenerlo oculto hasta que el usuario utilice el control para verlo, de modo que se muestre de forma inmediata, en vez de tener que recargar a una página nueva o solicitar por Ajax el contenido nuevo.

Facebook (y Google Reader) cargan nuevo contenido de forma automática cuando el usuario hace scroll y se dirige al final del contenido: si el usuario está haciendo scroll es porque quiere más contenido, así que en vez de obligarle a utilizar un paginador o un botón de “ver más”, el sistema actualiza automáticamente lo que ya sabe que el usuario que quiere ver.

Twitter podría hacer algo parecido en su cliente web: podría precargar los siguientes 20 tweets que se muestrar al pulsar “más”; ahora mismo se hace una petición al servidor y tarda en cargarse un par de segundos; si en la primera carga de la página hubiese cargado 40 tweets en vez de solo los 20 primeros, y dejase ocultos los segundos 20, podría mostrar el nuevo contenido de forma inmediata (y cuando el usuario pulsase “más” ponerse a cargar los siguientes 20).

Taller/barcamp sobre iPhone/iPad apps

¿Alguien se anima a participar en un taller/barcamp sobre iPhone/iPad apps? Personalmente me han entrado unas ganas tremendas de hacer cosas para el iPad después de haberlo estado utilizando, y que mejor manera de acelerar la introducción que juntarse unos cuantos para hablar y aprender del tema. Puede ser un taller si alguien se ofrece a darlo, o si hay varias personas que se apunten a compartir cosas que controlen, algo más en plan rollo barcamp que podamos hacer durante una mañana de sábado con 3 o 4 sesiones (o una tarde de viernes, y luego cañas).

Los temas que personalmente me gustaría ver cubiertos: por una parte introducción técnica, más o menos cañera, y por otra temas más de HCI/experiencia de usuario. Es decir, que no sea algo solo para desarrolladores o diseñadores, sino algo para esa extraña especie que tiene un pie en cada terreno.

También se podría proyectar y comentar algo como Objective-c for Rubyists.

¿Quién se apunta?

Yo hice la cola para el iPad

O: yo también fuí un fanboy adolescente. O: el fanboy, nace o se hace?
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Siempre dije que nunca haría una cola a las puertas de una Apple Store, o si no lo dije, lo pensé. Me rio de los fanboys, y no hay nada que defina mejor a un fanboy que hacer una cola el día de un lanzamiento. Esto es lo que estaba pensando el pasado 3 de abril a las 7 de la mañana mientras salía de mi casa (temporal) en San Francisco para dirigirme a One Stockton St – si: la dirección de la Apple Store.

Hacia dias que había reservado mi iPad; mi plan era pasarme por allí y, si no había mucha cola, hacer un rato el fanboy y traérmelo a casa. Además de no verle mucho sentido al tema de hacer una cola exagerada, tenía que salir pitando para llegar sobre las 10.30 a las oficinas de Google en Mountain View, a una hora al sur de San Francisco, para asistir al WhereCamp.

Cuando llegué a las 7.30 la cola era razonable – asi que me quedé. Bueno, de hecho había dos colas: una para los que habiamos reservado y otra para los que no. Y ambas eran igual de largas: apenas unos 30 metros a esas horas – a quien se le ocurre venir a hacer la cola sin haber reservado? Un montón de empleados de Apple ya andaban por allí. Los muchos frikis, periodistas, y gente haciendo variada publicidad empezaron a llegar un poquito más tarde.

Cola para el iPad

A saber: joven asiática promocionando un zumo con burbujas en lata (la primera parte de mi desayuno), varios de Lonely Planet anunciando un concurso para dar a conocer sus nuevas apps para el iPad, y repartiendo bollos de canela y donuts; unos cuantos repartiendo de fliers de nuevos servicios web, fundas para el iPad con descuento si la comprabas ese mismo día, un tio con un soporte de plástico donde encajabas un iPhone y tenías una guitarra… Y varios más con desayuno, incluyendo a los de Apple que se hicieron con un carrito del Starbucks y un buen montón de cajas de donuts y recorrían amablemente la cola.

Periodista belga buscando belgas; otro de la revista Stern haciendo una serie de retratos; delante mío un chico australiando, uno inglés, dos japoneses… todos afirmaban, como yo, que “pasaban por alli”, y que el iPad no era el motivo exclusivo de su viaje.

Con tanto movimiento la espera se hizo entretenida y la emoción de tanto fanboy, profesional o no, se respiraba en el ambiente. De pronto ya solo quedaban unos minutos para las 9. La cola ya daba la vuelta a la esquina. El tráfico y la vida normal de las calles había comenzado. Empleados de Apple repasaban la cola para confirmar los nombres y el pedido de las reservas. El momento se acercaba.

9.01 según mi iPhone, cuya hora se sincroniza con los servidores de Apple: los gritos y aplausos en la zona delantera de la cola anuncian el momento. Pocos minutos mas tarde llega otra oleada de ovaciones: se trata del primer comprador saliendo con su trofeo. Los empleados de Apple están desplegados formando un pasillo en la entrada de la tienda, y son los encargados de calentar el ambiente, aplaudiendo y animando a los fanboys. Yo deseé que hubiese una puerta trasera, pero también tuve que pasar por el trámite cuando llegó mi momento.

Empleados-hooligans de Apple

Que llegó sobre las 9.15. En la puerta te preguntan el nombre, te presentan al que será tu vendedor, le das la mano como si te fueses a ir de cañas con él… Y al lío: le confirmas tu pedido, te ofrece todos los accesorios (no cogí ninguno), y te invita a abrir el cacharro y enseñarte todo lo que quieras. Yo pagué por las buenas ya que tenía que salir pitando, y cuando atravesaba el pasillo de salida traté de agachar la cabeza y pasar desapercibido para no destapar mi condición de fanboy circunstancial.

Y ya: los dos iPads que compré aguantaron en el maletero del coche hasta que llegué a casa por la noche y pude jugar con ellos. Aunque eso es otra historia… O al menos, otro post.

PS: post escrito desde mi iPad con la excelente aplicación de WordPress a troporrochientosmil metros de altura cruzando el Atlántico de vuelta a casa, mientras estoy sentado al lado de un chico con… si, otro iPad. Lo que me hace pensar que no seremos los únicos en este avión.