Pásalo
# por aortiz · 16 March 04 · 12 comentarios, escribe el tuyoMe ha llegado esto por correo:
Pásalo. Así terminaba el mensaje que recibí en torno a las tres de la tarde anunciando una concentración silenciosa por la verdad frente a la sede del PP en la calle Génova. Así comenzaba algo que con el paso de las horas iba difundiéndose minuto a minuto. Por cada mensaje que la gente recibía, se enviaban diez, quince, veinte mensajes más. Hubo gente que recibió hasta diez mensajes de grupos de gente diferente: familia, trabajo, lugar de estudios, gente del colegio, del barrio, y esos mensajes se multiplicaron hasta el infinito, propagándose como las llamas de un incendio por efecto del viento. A las seis de la tarde un despliegue policial protegía la sede del partido y sus efectivos pedían la documentación a todo manifestante que llegaba. Media hora después, sin embargo, la concurrencia de tantos madrileños sobrepasó la capacidad policial y una hora más tardela calle Génova era un hervidero de gente gritando de rabia y pidiendo explicaciones al gobierno de lanación. Había gente que lloraba, otros expresaban su indignación a gritos, mentirosos, asesinos, te dijimosno a la guerra; vuestra guerra, nuestros muertos; no estamos todos, faltan doscientos; mentirosos, vosotros tenéis chófer, nosotros cercanías; lo sabe todo el mundo menos nosotros; los muertos no se utilizan, basta de manipulación, y queremos salir en La Primera.
La prensa que se encontraba tras el cordón policialera mayoritariamente extranjera, y había un gran despliegue de antenas parabólicas de cadenas televisivas europeas. De las calles adyacentes y bocas del metro salía cada vez más gente de todas las edades y razas que se unían a la concentración, que de silenciosa al final no tuvo casi nada porque se nos hacía difícil permanecer callados cuando se pretendía celebrar un minuto de silencio. Siempre alguien lo rompía con algún grito: mentirosos, asesinos. Las lágrimas y la indignación se propagaban de igual modo que la información. La gente estaba pegada a sustransistores y los móviles sonaban sin parar para transmitir información a la gente, que a su vez propagaba las noticias, que corrían de boca en boca. Cuando Rajoy declaró a los medios que la concentración era ilegal e ilegítima, y acusó a sectores del PSOE de haberla organizado, la multitud rugió y contestó: “nos han convocado los asesinados”, y “la voz delpueblo no es ilegal”. Cómo íbamos a ser ilegales, cuando el gobierno seguía mintiendo, ocultando información y violando los derechos más elementales del pueblo: el derecho a la libertad de expresión y al derecho a la información. En TVE 1, Cine de Barrio.
En Génova pasaban las horas y los ánimos se iban encendiendo cada vez más. Seguía llegando gente, y no se veían banderas de partidos políticos ni sindicatos. Sólo pancartas improvisadas con cartones y bolígrafos. Tampoco la gente cantaba; todo eran gritos de dolor e indignación. El jefe antidisturbios confesaba a un reportero de la SER que no podían disolver la concentración por la fuerza porque éramos ya más de 5 mil personas y no era cuestión de cargar contra la muchedumbre donde había ancianos y niños. Cada vez quealgún miembro de la sede se asomaba a la ventana la gente rugía y pedía la verdad, y mientras, seguían llegando noticias de concentraciones espontáneas entodas las ciudades de España. Las nueve de la noche y nadie se movía de allí, pese al frío. Nos llegó unanota que circulaba en manos de todo el mundo: A las doce en sol. Pásalo.
De pronto otra noticia que se propaga entre la gente: dos hindúes y tres marroquíes detenidos por su relación con los supuestos asesinos en Lavapiés. Los servicios de inteligencia por un lado y el gobierno por otro. Españoles en el extranjero, amigos de todos los puntos del planeta seguían mandando noticias de las principales cadenas televisivas del mundo: Bush lamenta que el apoyo de España a su guerra contra Irak haya tenido estas consecuencias para Madrid. En cambio, el gobierno no lo lamenta, sino que oculta toda la información y llama a la calma, e insiste en que en la jornada de reflexión el pueblo no puede salir a la calle para expresarse. Rugimos más aún: no nos vamos, sal al balcón, da la cara, PP responsable, PP culpable, vuestra guerra, nuestros muertos, vosotros tenéis chófer, nosotros Cercanías, vosotros, fascistas, sois los terroristas. Diez de la noche y la gente sale hacia Sol tomando las calles sin permiso.
Yo me voy a Lavapiés para cenar un poco y ponerme algo de abrigo porque ya no siento las manos del frío. La plaza está vacía, y al llegar a la calle Cabeza nos encontramos con una chica joven que, en la puerta de su casa, aporrea una cacerola con la cabeza alta y el semblante grave. Tímidamente salen a los balcones vecinos que salen a aporrear las cacerolas. Primero es un suave tintineo, después comienzan a abrirse los balcones de todas las calles y comienza un zumbido ensordecedor que se expande por todo el barrio. Bajamos a la plaza, que comienza a llenarse de gente que aporrea sus cacerolas, sartenes e instrumentos con fuerza. Aparece una cámara de televisión alemana, mientras la plaza y las calles están llenas de gente protestando sin palabras, y en un momento precioso hasta parece que seguimos todos el mismo ritmo. Un ritmo fúnebre y contundente, seco, duro, lleno de rabia y solemnidad. Y marchamos todos hacia Sol, donde ni siquiera podemos entrar porque Madrid está en la calle. Siguen volando las noticias, siguen multiplicándose los mensajes de solidaridad con las protestas de otras ciudades, siguen propagándose las noticias. La policía ha cargado contra la gente en Zaragoza y en Barcelona. Están estudiando suspender las elecciones, ha aparecido en manos del PP, de repente, un vídeo en el que Al Quaeda reivindica el atentado, y la gente comenta asombrada e indignada que no salimos en los medios. En la SER comentan que pese a la toma de las calles por parte de la ciudadanía, no van a seguir retransmitiendo para mantener la calma y no calentar los ánimos. La censura del siglo XXI.
Las cámaras, los micrófonos, y las luces desaparecen; solo quedan los reporteros alemanes que trabajan a destajo, y nosotros gritando, y todas las calles que desembocan en Sol colapsadas. No hay banderas, no hay partidos, no hay magnetófonos, no hay organizadores, no hay órdenes. La multitud avanza espontáneamente hacia Atocha y la policía se retira discretamente. La calle es nuestra y caminamos por donde queremos, cortando el tráfico. Nadie rompe cristales, nadie destroza el mobiliario urbano, Madrid avanza cívicamente y Ansuátegui ordena invisibilidad. La policía apaga las sirenas, y las lecheras apenas son percibidas. “Veniros con nosotros”, grita alguno a los uniformados, que no se atreven ni a mirarnos a los ojos. La rabia está en el grito, en las palabras. La gente exige que el gobierno informe, que los medios informen, la gente exige que el gobierno asuma su responsabilidad, y que deje de mentir a un país entero, que a través de internet y los teléfonos móviles va conectándose con el mundo entero. Los medios nacionales ningunean la protesta y dejan claro de qué lado están. La gente alza sus móviles para que los que escuchan al otro lado perciban el ambiente quehay en Madrid. Más de un millón de personas bajan hacia Atocha por la calle del Prado y por la calle Atocha. Y circula otro papel: a las dos en punto cinco minutos de silencio. Pásalo.
Todos al suelo. Silencio sepulcral. No hay cámaras. Miles de velas encendidas, y se rompe el silencio conel grito lleno de orgullo: viva Madrid, y todos gritamos, viva, viva Madrid. Aznar escucha, el pueblo está en lucha, y las riadas humanas avanzan hacia el Congreso. En la radio solo se oye música y resúmenes del partido del Real Madrid. Las voces ya cascadas por el paso de las horas, los pies doloridos, y no hay miedo, no hay policía, solo el helicóptero rugiendo encima de nuestras cabezas, y una sensación de euforia al ver que somos tantos, que somos incontables. “También estuvimos en la manifestación de ayer”, decaían algunos cartones a modo de pancarta. Frente al congreso, las lecheras protegiendo el recinto sagrado donde unos cuantos toman las decisiones sin preguntar. La gente vuelve a gritar, dijimos no a la guerra, dijimos no a la guerra, vuestra guerra, nuestros muertos, un pozo de petróleo por un pozo de sangre, embusteros, tve = nodo, urdaci nazi, queremos la verdad.
Pasamos el congreso, llegamos a la Gran Vía, seguimos por Hortaleza. La gente sale de los bares, los pubs y las discotecas. Unos se unen, otros provocan preguntando qué pasa y por qué tomamos las calles, y Madrid avanza imparable bajo la atenta mirada del helicóptero. Los porteros de las discotecas desde las que sale música evasiva y alegre nos miran alucinados, tratando de proteger los imperios del alcohol y la música entretenida. Llegamos a la sede del PP denuevo, y la gente, pese al cansancio, sigue aullando. Cuatro, cinco de la mañana, y la gente grita hoy protestamos, mañana os cesamos, a la hora de votar setiene que notar, asesinos, mentirosos.
Agotada regreso a casa. En Sol hay cientos de velas encendidas, y decenas de ramos de flores y carteles, cartas, gritos de papel donde la gente demuestra su solidaridad y su cariño. La gente se arrodilla, enciende más velas, y todo está en silencio. Siguen las pancartas colgando de todos los rincones de la Puerta del Sol; los servicios de limpieza esta vez respetan el dolor de una ciudad entera que llora a sus muertos. Banderas de todas partes del mundo, y escritos en árabe, no al terrorismo, PP responde, mensajes de las familias de los fallecidos, basta de horror, queremos la verdad, televisión manipulación, y cuatro mendigos apoyados contra la pared, rodeados de velas, en silencio. El pueblo llora, el gobierno miente. Lucía no te olvidaremos nunca. Papá te quiero. Esta no es nuestra guerra. Agotada, no puedo ni moverme de allí. Porque si la gente expresaba la rabia ante la mentira en la calle Génova, allí se concentra el dolor, el silencio, velas encendidas y flores congeladas del frío que hace.
Esto es lo que sucedió en Madrid la víspera de las elecciones. Y si en los medios no se quiso recoger esta toma de las calles por parte del pueblo madrileño, por lo menos que se difunda por la Red lo que pretende ser acallado y ocultado. Porque algo hacambiado desde anoche: ya no tenemos miedo. Ni en Madrid, ni en el resto de las ciudades, ni los pueblos. Y no necesitamos partidos políticos que organicen manifestaciones: ya sabemos que internet y los móviles cuentan lo que no cuentan los medios oficiales, y ya sabemos que tenemos una herramienta de comunicación, la del boca a boca, para expresarnos. Se nos han negado los derechos fundamentales que reconoce nuestra Constitución, y el pueblo ha pagado caro la incursión de su gobierno en una guerra por petróleo. Un pueblo que nunca ha tenido problemas con el mundo árabe, un pueblo que se indigna ante la mentira y los insultos del candidato a la presidencia de España. Madrid demostró que está llena de gente de todas las nacionalidades, edades y condiciones sociales que son sensibles, y fue anoche la verdaderademocracia, la de la soberanía del pueblo, en la que la gente se expresaba libremente.
Pásalo.






March 17th, 2004 at 10:24 am
Pásalo
Furilo publica una extraordinaria narración de lo sucedido la noche del sábado al domingo en Madrid que le llegó por correo. ¡De imprescindible lectura! Yo no pude ir por temas familiares (tenía a una de las niñ…
March 17th, 2004 at 11:18 am
Os felicito por la cobertura informativa, y te agradezco a tí, Alvaro, que difundas la narración de lo qué ocurrió en realidad “la noche de los mensajes de texto”, pero no tengo palabras para llamar a todos esos políticos que con sus mentiras y engaños nos privaron o intentaban, que llegaramos a las urnas con la realidad de los hechos.
Gracias por esa labor que el licenciado en periodismo, URDACI, no ha sabido hacer.
March 18th, 2004 at 12:22 am
Literatura mediocre, pero es un cúmulo de mentiras mezclado con medias verdades.
Que bonito es vivir en el pais de las maravillas. Pero ahora vais a despertar de vuestro sueño con ZP.
Cuidado con lo que deseais …
March 18th, 2004 at 9:50 am
felicidades Alvaro por el artículo. Por cierto ya he recibido 2 mails con el texto de tu artículo.
March 18th, 2004 at 10:04 am
Primero que quede claro que yo no lo he escrito, lo recibí por correo y me pareció suficientemente interesante y reflejo fidedigno de lo que ocurrió el sábado como para publicarlo en este submundo del que nadie se debería preocupar demasiado que es mi humilde weblog.
Segundo, cplayer, bonito y evocador nombre por cierto, para hablar de “vuestro sueño con ZP” te puedes ir a otro sitio, porque dios me libre de que ningún sueño mío tenga por protagonista a ningún político.
Y tercero, es indudable que la crónica está adornada y contiene algunas exageraciones (como el millón de personas hacía Atocha), pero considero a la gente lo suficientemente inteligente como para darse cuenta de ello. Como el texto no tiene ninguna pretensión artística, la premisa de “literatura mediocre” cae por su propio peso. Y quien estuvo el sábado en Génova (yo) sabe lo que es verdad del texto y lo que no, por lo que no hace falta que nadie venga a hacer juicios de valor.
Buenos días y muchas gracias por leer a furilo.
March 18th, 2004 at 11:03 am
ops! cierto, no lei la entrada. Además la protagonista es una fémina.
Si prescindimos de las referencias a ZP y lo del millón de personas, me parece una vibrante narración de lo que parece que paso.
Felicidades por el excelente blog que tienes.
March 18th, 2004 at 6:08 pm
…Y quien estuvo el sábado en Génova (yo) sabe lo que es verdad del texto y lo que no, por lo que no hace falta que nadie venga a hacer juicios de valor….
Y los que no estaban el sábado en Génova que? Tienen que creerse las mentiras y exageraciones?
No, no, no….
June 28th, 2004 at 7:50 pm
perfecta la informacion dada por medio de internet felicito a la persona que tuvo el valor de hacerlo creo que esa persona llegara al exito y animo a esa persona pidiendole de favor que no deje de hacer algo asi y que nunca se quede callada y asi triunfara. Y la demas gente que tenga la oportunidad de hacerlo no lo piense mas y lo haga. De personas como ustedes se aprende demasiado. Adios me despido y que dios los bendiga y mis mas sinceros y efectos deseos.
July 11th, 2004 at 2:41 pm
Soy Lily de Argentina y me espantò mucho lo que pasò, siempre ocurre, que los errores de los gobernantes lo pagan los inocentes, pero salir a la calle fue un acto de amor y repudio maravilloso muy digno de destacar y no olvidar jamàs.
December 11th, 2004 at 12:58 pm
Y ahora, a la vista de lo que El Mundo y ejem … la Comisión de Investigación está sacando a la luz de como sucedieron realmente los hechos.
¿Quienes fueron los engañados? ¿Quién fue quien engañó al pueblo español? … Pasalo
January 29th, 2005 at 9:55 pm
Jaime, creo que sigue estando claro quienes fueron los engañados… a pesar de El Mundo y ejem… la Comisión de Investigación. Tú, yo, mi novia, mi familia, los tuyos…
February 13th, 2006 at 4:42 pm
[…] Recuerdo hace un par de años que se puso de moda lo de las concentraciones programadas (y no me refiero al caso “Pásalo”). La gente se citaba vía mail, sms o en foros web para concentrarse en sitios concretos, realizar algún tipo de chorrada, y automáticamente disolverse. Como un happening pero sin detonante artístico o político, sólo por el hecho de participar. Algunas llegaron a salir en medios, como cuando se pararon delante de un dinosaurio en “Toys ‘r us”. Este fenómeno se llamó “mob“. […]